Salón de la Fama

¿Afectará el 2017 a Miguel para el Salón?

¿Afectará un 2017 la de candidatura de Miguel Cabrera para Cooperstown? La trayectoria de Jim Thome al Salón ofrece un punto de comparación esclarecedor. Más »

Videos Culminantes

  • Vladimir contento

    El dominicano Vladimir Guerrero se dijo agradecido y contento tras ser elegido a Cooperstown

  • Entrevista a Vladimir Guerrero

    Vladimir Guerrero platica sobre su exaltación al Salón de la Fama y de lo contento que se siente de poner en alto a República Dominicana

  • Minaya sobre Guerrero

    Omar Minaya recuerda el paso de Vladimir Guerrero por Montreal

  • Mota sobre Vladimir

    José Mota orgulloso de Vladimir Guerrero

  • Pedro entrevista a Vladi

    Pedro Martínez entrevista a su compatriota Vladimir Guerrero, el nuevo intregante del Salón de la Fama 2018

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    Pudge orgulloso de representar a Puerto Rico y a los latinos en Cooperstown

  • Pudge sobre Cooperstown

    Ivan Rodriguez habla de su visita a Cooperstown y su proxima exaltacion

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    Rueda de prensa con Pedro, elegido al Salon de la Fama de Cooperstown

  • 2015 Hall of Fame nominees

    Look back at the incredible careers of Pedro Martinez, Randy Johnson, Gary Sheffield and John Smoltz en route to the 2015 HOF ballot

  • Ten named to Golden Era ballot

    MLB.com's Tracy Ringolsby discusses the process involved for voting on the National Baseball Hall of Fame Golden Era ballot

  • Golden Era Hall of Fame ballot

    Brian Kenny, Mark DeRosa, Ron Darling and Jay Jaffe discuss which candidates stand out on the Golden Era Hall of Fame ballot

  • 2014 HOF inductees discuss honor

    Bobby Cox, Tony La Russa, Joe Torre, Tom Glavine, Greg Maddux and Frank Thomas reflect on their Hall of Fame inductions

  • Braves on Hall of Fame honor

    Bobby Cox, Greg Maddux and Tom Glavine talk about how special it is to be inducted into the Hall of Fame as members of the same class

  • Hall of Fame plaques installed

    Hall of Fame plaques are added in Cooperstown for the class of 2014

  • Hall of Famers show comical side

    Tony La Russa, Bobby Cox, Tom Glavine and Joe Torre share funny stories from their careers during their Hall of Fame induction speeches

  • Hall of Fame Rule Change

    Brian Kenny, Sean Casey, James Denton and Ken Rosenthal discuss the new Hall of Fame voting eligibility and the Red Sox/Rays controversy

Titulares

  • ¿Perjudicará un 2017 decepcionante la candidatura de Miguel Cabrera para el Salón?

    El miércoles, Jim Thome se unió a la exclusiva cofradía de peloteros que entraron al Salón de la Fama en su primera oportunidad, al recibir el 90% de los votos de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica.

    Pero hace 12 años, el puesto de Thome en Cooperstown estaba lejos de ser una garantía.

    Thome, que tenía 430 jonrones en aquel momento momento, venía de una temporada inefectiva y plagada de lesiones a los 34 años de edad, un punto en el que no es inusual que los jugadores empiecen a decaer rápidamente. Con Ryan Howard abriéndose camino, los Filis enviaron a Thome a los Medias Blancas. Su futuro lucía incierto.

    Hay algunos puntos aquí que sirven para comparar la trayectoria de Thome con el de otro primera base laureado, el venezolano Miguel Cabrera.

    Es necesario aclarar que es muy posible que para estas alturas ya Cabrera tenga asegurado su lugar en el Salón de la Fama. Por ejemplo, su WAR de 68.8 (versión Baseball-Reference) está apenas por debajo del total vitalicio de Thome (72.9). Y los Tigres probablemente no van a cambiar a Cabrera, dado que le quedan seis años y US$184 millones en su contrato actual.

    Pero aun así, las similitudes entre ambos cañoneros impresionan. Además de los números de Statcast™ que demuestran que Cabrera sigue haciendo muy buen contacto, la comparación con Thome sugiere otra razón para ser optimista con respecto a un resurgir del oriundo de Maracay en el 2018.

    Thome hasta los 33 años (2004): .410 OBP, .569 SLG, 423 HR, 152 OPS+
    Cabrera hasta los 33 años (2016): .399 OBP, .562 SLG, 446 HR, 155 OPS+

    Thome a los 34 años (2005): .360 OBP, .352 SLG, 85 OPS+ in 242 PA
    Cabrera a los 34 años (2017): .329 OBP, .399 SLG, 92 OPS+ in 529 PA

    La temporada 2004 de Thome fue abreviada por lesiones que lo dejaron fuera los últimos tres meses. Cabrera tuvo una estadía corta en la lista de incapacitados a finales de abril del 2017 debido a un tirón en la ingle derecha, y aunque jugó el resto de la temporada, lo hizo con una hernia discal en la espalda.

    En otras palabras, ambos estuvieron disminuidos físicamente.

    Y aunque queda por ver qué tan bien se recupera Cabrera - los problemas en la espalda para un jugador que cumplirá 35 años en abril no son cosa menor - Thome encontró un segundo aíre cuando los Filis lo cambiaron a los Medias Blancas.

    En sus primeras dos temporadas en Chicago, el slugger bateó .282/.414/.581 con 77 jonrones, 8.6 WAR y un 153 de OPS+ que lo ubicaron séptimo en las Grandes Ligas (mínimo 1,000 viajes al plato), por detrás de Cabrera. Thome se mantuvo en la gran carpa por otros cinco años con seis equipos distintos, jugando hasta los 41 años y manteniendo un estelar OPS+ de 132 en ese lapso. Sumó otros 9 WAR y 105 jonrones, para finalizar con 612 jonrones y consolidar así sus argumentos al Salón de la Fama.

    En ese sentido, Thome proporciona el mejor escenario posible para Cabrera, cuya caída en el 2017 fue estrepitosa.

    Entre 2014 y 2016, el OPS+ de 157 que dejó Cabrera fue el tercero mejor entre los 117 peloteros que fueron a batear al menos 1,500 veces, sólo por detrás de Mike Trout y Joey Votto. La temporada pasada, su OPS+ de 92 fue el 118vo entre 144 toleteros, y su valor estuvo por debajo del nivel de reemplazo.

    Ahora, uno de los más grandes bateadores de una generación deberá encontrar la forma de repuntar y convertir su búsqueda de 500 jonrones (le faltan 38) y 3,000 hits (está a 364) en una carrera corta y no en un maratón de muchos años.

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  • Omar Vizquel espera con calma el Salón de la Fama

    PANAMÁ -- Omar Vizquel cuenta que muchos conocidos lo llamaron esta semana después de que se anunciaran los nuevos elegidos al Salón de la Fama del béisbol.

    "La gente dice 'cónchale, yo creí que ibas a salir en la primera votación', pero es muy difícil", señaló el retirado torpedero venezolano a The Associated Press la noche del viernes, al participar junto a otros artistas en una exposición de pintura en Panamá.

    Si bien quedó muy por debajo del 75% de los votos requeridos para garantizar su lugar en Cooperstown, Vizquel se expresó satisfecho con el 37% alcanzado en su primer año en la papeleta. Dijo que esperará sin apuros las siguientes votaciones y considera que con los números que dejó en 24 años de campaña en las mayores tiene la "mitad de la guerra ganada" en su ruta hacia ese soñado destino.

    Después de todo, y aunque los tiempos son muy diferentes, el legendario paracorto Luis Aparicio tuvo que esperar hasta su sexto año de elegibilidad para llegar al Salón de la Fama en 1984 y convertirse, hasta ahora, en el único venezolano en haberlo logrado.

    Este año fueron seleccionados a Cooperstown el dominicano Vladimir Guerrero, Chipper Jones, Trevor Hoffman y Jim Thome, quien fue compañero de Vizquel en los Indios de Cleveland.

    Vizquel, de 50 años, aseguró que era "muy bueno" que el grupo que votó por él haya reconocido sus méritos como pelotero y subrayó que solo le queda esperar con tranquilidad.

    "Hay diferentes votantes y criterios, y simplemente hay que esperar lo que ellos (los cronistas del béisbol de Norteamérica) digan", estimó.

    Dijo que hay gente que lo ha contactado para hacer una campaña en pro de su candidatura, pero cree que no es necesario. "Yo creo en realidad que si tienes los méritos, no es necesario hacer tanta bulla. Si uno en realidad se merece estar allí, eso viene con calma".

    En relación a si lo podría afectar el hecho de que entre los votantes estén sumando cada vez más apoyo peloteros como Barry Bonds y Roger Clemens, soslayados en sus primeros años de elegibilidad por el escándalo de los esteroides, y otros asomen con fuerza en los próximos años, Vizquel se aferra a las estadísticas que dejó.

    "Hay algunos que dicen que me pueden afectar, pero en realidad cuando tú tienes los numeritos, la gente no necesita ver (eso)", afirmó. "Un campocorto que tiene 11 guantes de oro y que bateó por arriba de los 2.800 hits, creo que ya tiene la mitad de la guerra ganada".

    Vizquel terminó con 2.877 imparables, pero al venezolano se lo elogió más por su fantástica destreza con el guante: terminó como líder en doblematanzas culminadas con 1.734 y en juegos diputados como torpedero con 2.709. Jugó con seis clubes, aunque mayormente con Cleveland, y fue seleccionado a tres Juegos de Estrellas.

    El anuncio de los nuevos seleccionados al Salón de la Fama encontró a Vizquel de vacaciones por el Pacífico sudamericano y en una misión por Panamá que tiene que ver con otras de las facetas en la vida del legendario pelotero caraqueño: la de pintor.

    El viernes por la noche presentó algunos de sus cuadros junto a otros pintores en una exposición montada en un hotel de la capital panameña, entre ellos óleos paisajistas y un autorretrato suyo mostrando una pelota de béisbol.

    "A mí siempre me gustó pintar desde niño, siempre he tenido esa facultad y terminaba mis tareas con un dibujito", contó a la AP.

    Esa fascinación perduró incluso después de convertirse en pelotero de las mayores.

    "Nunca lo aparté. Siempre uno tenía un tiempo, por supuesto después de que terminaba la temporada pintaba un rato porque era algo que me distraía mucho y algunas veces con tanta presión en el béisbol siempre era bueno buscar algo que lo relajase a uno", destacó. "Era simplemente un hobby, que me capturó".

    Aclaró, sin embargo, que su sueño era principalmente ser pelotero.

    Y ahora entre pinturas y mientras se prepara para dirigir este año a un equipo de las menores de los Medias Blancas de Chicago, Vizquel mira en el horizonte la posibilidad de arribar a Cooperstown.

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  • Vladimir Guerrero estuvo rodeado de compatriotas en sus inicios con los Expos

    NUEVA YORK -- Vladimir Guerrero ha decidido entrar al Salón de la Fama con la gorra de los Angelinos, con quienes militó durante seis temporadas, incluyendo el 2004, campaña en la que fue reconocido como el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

    Pero fue con el club que lo firmó como adolescente, los Expos de Montreal, que el cañonero dominicano se forjó como ligamayorista y se convirtió en uno de los bateadores más temidos de su época. Y lo hizo rodeado de sus compatriotas.

    Cuando Guerrero debutó con los Expos en 1996, el equipo canadiense tenía un gran seguimiento en la República Dominicana, ya que cuatro años antes había ascendido al puesto de manager Felipe Rojas Alou, el primer dirigente quisqueyano en la Gran Carpa. La llegada de Guerrero, quien era considerado el segundo mejor prospecto de Grandes Ligas por la revista Baseball America, hizo sonar aun más a los Expos en la Media Isla Hispaniola.

    La presencia de Alou y otros dominicanos en Montreal fue de suma importancia para Guerrero, quien al pedírsele que nombrara a una figura clave en su trayecto hacia Cooperstown, no demoró en mencionar a su primer dirigente en Grandes Ligas.

    "En 1997, gracias a Dios, me dio la oportunidad de jugar todos los días", dijo Guerrero acerca de Alou en la rueda de prensa en la que fue presentado -- junto con Chipper Jones, Trevor Hoffman y Jim Thome -- como nuevo integrantes del Salón. "Le doy gracias por la confianza y le hice buen trabajo".

    Video: Pedro entrevista a Vladi

    Guerrero registró promedio de .323 con 234 jonrones y 702 carreras producidas por los Expos, antes de firmar con los Angelinos como agente libre después de la temporada del 2003. En ese tramo, compartió el terreno de juego con otros dominicanos como Pedro Martínez, Moisés Alou (hijo de Felipe) y Melquíades Rojas (sobrino del capataz).

    Ahora mismo, Guerrero, Martínez y Juan Marichal son los únicos dominicanos en el Salón de la Fama. De los tres, solamente Guerrero, ex jardinero y bateador designado, fue jugador de posición.

    Un Martínez sonriente felicitó a Guerrero en vivo por MLB Network el miércoles tras el anuncio de los nuevos elegidos.

    "Me alegro mucho de haber participado en su carrera, en su vida, de haber sido influencia", dijo Martínez. "Me siento muy orgulloso, como un hermano mayor que este momento se siente contento de haberle dado los mejores consejos a su hermanito menor".

    "Cuando subí a Grandes Ligas, en mi primer año, no sabía mucho de Montreal, pero gracias a ti salí a la luz", le dijo Guerrero a Martínez.

    Guerrero pertenecía a los Expos en el 2002 cuando el club contrató como gerente general al dominicano Omar Minaya, el primer latino en ocupar dicho puesto en un equipo de Grandes Ligas. Minaya, quien asistió a la rueda de prensa para apoyar a Guerrero, dice haber reconocido el talento del toletero desde la primera vez que lo vio.

    "Tremendo pelotero", expresó el ejecutivo. "Una gran experiencia como gerente. Por eso estoy aquí, porque no solamente era tremendo pelotero, sino una gran persona. Siempre se llevaba bien con sus compañeros. Un talento especial, que no se ve. Cuando lo vi jugar, dije que iba a ser un [Salón] de la Fama".

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  • Vladimir Guerrero, el orgullo de Don Gregorio a Cooperstown como Angelino

    NUEVA YORK -- Vladimir Guerrero siempre fue inmensamente fiel a sus raíces. Tanto así, que incluso después de ganar millones de dólares como estrella de las Grandes Ligas, jamás se mudó de Don Gregorio, su pequeño pueblo natal en la costa sur de la República Dominicana.

    Ahora, el toletero famoso por su capacidad para batear cualquier lanzamiento y con un cañón en el brazo tendrá otro domicilio: en el Salón de la Fama del béisbol. Y cruzará el umbral de los inmortales con el uniforme de los Angelinos de Los Ángeles.

    Un día después de ser elegido para la exaltación a Cooperstown, Guerrero dijo el jueves que decidió entrar al Salón de la Fama como un Angelino, para convertirse en el primer jugador que ingresa al recinto con la gorra de ese equipo. El ex guardabosques jugó seis temporadas con los Angelinos (2004-09), con los que ganó su único premio al Jugador Más Valioso, después de pasar las ocho primeras temporadas de su carrera con los Expos (1996-2003). También vistió los uniformes de Texas (2010) y Baltimore (2011).

    "Lo pensé mucho, pero ahora me voy a ir con la gorra de Anaheim", dijo Guerrero en una rueda de prensa junto con Chipper Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman, los otros miembros de la clase de 2018 del Salón de la Fama. "Esto no es solo de mi pueblo, no es solo de la República Dominicana. Es de todos los latinos".

    Guerrero es el tercer dominicano elegido al Salón, y el primer jugador de posición de su país que ingresa a Cooperstown después de los lanzadores Pedro Martínez y Juan Marichal.

    Video: Pedro Martínez entrevista Vladimir Guerrero

    Su combinación de poder con el bate, brazo endiablado en los jardines y velocidad en las bases lo metieron en esa inusual categoría de peloteros que pueden hacerlo todo bien, y con aparente facilidad.

    "Un talento increíble, tenía todas la herramientas", comentó Omar Minaya, gerente general de los desaparecidos Expos durante las dos últimas campañas de Guerrero con el equipo. "No era solo lo que hacía, sino que lo hacía todas las noches. Le hacía todas las cosas 'sobre': brazo sobre (promedio), bateo sobre, corrido sobre".

    Guerrero, usualmente tímido y de pocas palabras ante las cámaras, destacó la importancia de su círculo inmediato para su éxito en las mayores.

    "Si no, no estuviera viviendo en mí mismo pueblo", señaló. "Me siento contento desde que comencé en mi pueblo natal don Gregorio, uno trata de seguir compartiendo con su familia, con su gente que lo vio nacer, y eso lo voy a tener siempre en alto".

    También agradeció la oportunidad que le ofreció su primer manager en las mayores, su compatriota Felipe Alou, porque "me dio la oportunidad de jugar todos los días".

    Guerrero recordó que tuvo muchas lesiones en su primera temporada completa en las mayores en 1997 --en 1996 jugó apenas nueve partidos -- que lo limitaron a 90 encuentros y 325 turnos. De todas formas, bateó .302 con 11 jonrones y 40 remolcadas, exhibiendo chispazos del talento que lo llevó a acumular 449 cuadrangulares y promedio de .318.

    "Me dio la confianza", señaló sobre Alou. "Y le hice un gran trabajo".

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  • Vladimir Guerrero será el primero en representar a Angelinos en el Salón de la Fama

    El dominicano Vladimir Guerrero será el primer miembro del Salón de la Fama en representar a los Angelinos, cuando sea inmortalizado durante la ceremonia del 29 de julio en Cooperstown.

    Guerrero dijo en la rueda de prensa del jueves en Nueva York -- junto a los otros nuevos miembros Chipper Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman -- que en la placa estará con la gorra de los Angelinos.

    "Este es un día especial y de mucho orgullo para Vladimir Guerrero, su familia, sus compatriotas en la República Dominicana y por supuesto para los aficionados de los Angelinos", expresó el dueño de los Angelinos, Art Moreno, por medio de un comunicado. "Su entrada al Salón de la Fama causa un gran impacto para muchos. Estamos orgullosos y privilegiados de que se convierta en el primer jugador en ser inmortalizado en Cooperstown con la gorra de los Angelinos. Representó a cuatro buenas organizaciones durante su carrera como jugador y su entrada es especial para cada club".

    Guerrero jugó seis campañas con los Angelinos, con cuatro convocatorias al Juego de Estrellas, cuatro Bates de Plata, cinco participaciones en la postemporada y un premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2004. En aquel trecho, bateó .319/.381/.546 con 173 jonrones y 616 impulsadas en 846 juegos. Jugó sus primeras ocho temporadas de Grandes Ligas con los Expos de Montreal.

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  • Sueño cumplido: Vladimir Guerrero elegido al Salón de la Fama

    La segunda oportunidad tenía que ser la vencida para el ex astro dominicano Vladimir Guerrero, después de quedarse corto en su primer año en las votaciones para el Salón de la Fama de Grandes Ligas.  

    Guerrero, uno de los jugadores más carismáticos y talentosos de su generación, fue elegido el miércoles al Salón de la Fama tras llevarse el 92.9% de los votos por parte del electorado de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BWAA, por sus siglas en ingles), superando por mucho el 75% de los votos requeridos para ser exaltado.

    Video: Guerrero se entera de su elección a Cooperstown

    De 42 años de edad, Guerrero se convierte en el tercer pelotero nacido en la República Dominicana en ingresar al Salón de la Fama -y el primer jugador de posición- uniendo su nombre al de Juan Marichal y Pedro Martínez.

    Guerrero jugó la mayor parte de sus 16 años de carrera en la Gran Carpa como jardinero por los Expos y Angelinos, aunque también tuvo un breve paso por los Rangers y Orioles en el ocaso de su carrera. Aún se desconoce qué equipo Guerrero representará en su placa. Los Expos cuentan con tres inmortales del béisbol -- Gary Carter, Andre Dawson y Tim Raines - quienes aparecen en sus placas del Salón con la gorra de Montreal. Los Angelinos aún no tienen a un representante en Cooperstown.

    Un pelotero de cinco herramientas, Guerrero finalizó su carrera con promedio de .318, porcentaje de embasarse de .379 y .553 de slugging, 449 cuadrangulares, 1,496 carreras empujadas, 2,590 imparables y 1,328 carreras anotadas. Contaba con un potente brazo y fue una amenaza en las bases al inicio de su carrera, en la que acumuló 181 estafas -- 40 en 2002 y 37 en 2001. Su palmarés incluye nueve selecciones al Juego de Estrellas y ocho Bates de Plata.

    Tras dejar Montreal para firmar con los Angelinos como agente libre, Guerrero fue reconocido como el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 2004, año en que tuvo una línea ofensiva de .337/.391/.598 junto a 39 jonrones, 126 carreras producidas, 39 dobles y 15 bases robadas para ayudar a los Angelinos a ganar el banderín del Oeste de la Liga Americana.

    Dotado con una estupenda coordinación mano-ojo y la osadía de hacerle swing a todo, Guerrero forjó una reputación como el mejor bateador de lanzamientos malos en el juego, llegando al punto de conectar imparables a pitcheos que primero picaban en el terreno.

    Mike Scioscia, quien dirigió a Guerrero durante sus seis temporadas en Anaheim, dice que la zona de strike del cañonero abarcaba "desde la nariz, hasta sus pies, literalmente".

    "Este muchacho era una máquina en el plato", expresó el capataz sobre Guerrero durante una entrevista para MLB Network Radio.

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  • Mariano Rivera encabeza el grupo de nuevos aspirantes al Salón para el 2019

    El panameño Mariano Rivera fue una de las mayores figuras que definieron su generación y no sólo por ser el mejor cerrador en la historia. Ningún pelotero fue un mejor embajador del juego.

    Ahora de cara a la boleta para el Salón de la Fama del 2019, debemos comenzar con uno de los mejores integrantes de los Yankees para hablar del grupo -- que también incluye al recién fallecido Roy Halladay, Todd Helton y Andy Pettitte -- que estará en la boleta por primera vez.

    Cada uno tiene buenas posibilidades, en un momento en que los votantes decidieron fijar una cifra récord para los que ingresarán este año. La Asociación de Cronistas de Béisbol (BBWAA) ha enviado a Cooperstown a 16 ex jugadores en los últimos cinco años, después de reconocer a apenas nueve en los ocho anteriores.

    En 74 votaciones para el Salón de la Fama, 16 elegidos es un récord para cualquier período de cinco años, después de que se anunció que el dominicano Vladimir Guerrero, Chipper Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman recibieron más del 75% (317) en 422 boletas.

    Esas son buenas noticias, porque hay asuntos por resolverse, comenzando con el boricua Edgar Martínez, quien estará en su 10mo y último año en la boleta en el 2019. El ex toletero tuvo un gran ascenso esta vez, subiendo del 58.6% al 70.4%. De todas maneras, Martínez terminó a 20 votos de ser inmortalizado, pero está en una buena posición para el 2019.

    Ahora enfoquémonos otra vez en Rivera. Para el istmeño, el debate no será si ingresará al Salón de la Fama, sino lo cerca que estará de ser una decisión unánime. En 74 elecciones pasadas, los cuatro que han recibido el mayor porcentaje de votos fueron los siguientes:

    • Ken Griffey Jr. (99.32 por ciento en el 2016)
    • Tom Seaver (98.84 por ciento en 1992)
    • Nolan Ryan (98.79 por ciento en 1999)
    • Cal Ripken Jr. (98.53 por ciento en el 2007)

    El historial de Rivera puede ser uno de los más impresionantes. Consiguió el último out de la Serie Mundial en cuatro ocasiones y tuvo un casi increíble WHIP de 0.759 en 96 presentaciones de postemporada.

    Además, Rivera también fue convocado 13 veces al Juego de Estrellas y es el líder de todos los tiempos en rescates (652). En 1,115 partidos de temporada regular, promedió exactamente un corredor embasado por entrada.

    Existe un claro argumento en el caso de Halladay, cuya muerte a los 40 años de edad en noviembre tras un accidente aeronáutico afligió al mundo del béisbol, a su familia y a sus amigos.

    En 16 campañas, Halladay ganó dos premios Cy Young y fue convocado a ocho Juegos de Estrellas. Su juego sin hit ni carrera contra los Rojos en la Serie Divisional de la Liga Nacional del 2010 fue una de las presentaciones más dominantes de todos los tiempos. Halladay también tiró un juego perfecto contra los Marlins en la temporada regular de ese mismo año. Halladay tendría asegurado un puesto en el Salón de la Fama tras un trecho de 11 temporadas (2001 al 2011) en el que tuvo foja de 175-78 con 1.113 de WHIP y 2.98 de efectividad en 319 aperturas.

    Helton jugó 17 campañas, todas con los Rockies, participó en cinco Juegos de Estrellas y ganó tres Guantes de Oro. Su porcentaje de embasarse de .414 lo coloca entre los mejores 26 de todos los tiempos y su OPS de .953 ocupa el 19no puesto.

    El caso de Helton sufrirá un golpe -- como lo fue con su ex compañero Larry Walker -- por jugar en el Coors Field, un estadio que favorece a los bateadores. Sin embargo, aunque Walker sólo jugó el 30% de sus encuentros en Denver, Helton fue parte de los Rockies toda su carrera. En 1,141 compromisos en casa, sus estadísticas son dignas del Salón de la Fama: Promedio de .345, porcentaje de embasarse de .441 y OPS de 1.048. En 1,106 juegos en la ruta, Helton bateó .287 con porcentaje de embasarse de .386 y OPS de .855.

    Entre otros en la boleta por primera vez en el 2019: El infielder Michael Young, el torpedero dominicano Miguel Tejada, el inicialista/guardabosque Lance Berkman y el lanzador Roy Oswalt.

    El hecho de que son tomados en cuenta es un testimonio de que tuvieron logros que otros solamente pueden soñar. Unos pocos recibirán el mayor honor en el béisbol, pero ése es el propósito.

    Cuando Joe Torre quedó corto en su intento al Salón de la Fama como jugador, fue muy honesto: "Es el Salón de la Fama. Se supone que es difícil ingresar".

    De todas maneras, Torre tuvo otro camino y en el 2014, fue elegido por su carrera de 29 años como manager que incluyó cuatro títulos de Serie Mundial con los Yankees.

    "Decir que es un gran honor no comienza a describir lo que significa para mí", expresó Torre.

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  • Así reaccionaron los nuevos elegidos al Salón de la Fama

    Ahora que sabemos quiénes son los nuevos elegidos al Salón de la Fama, podemos revivir el momento en que cada uno de ellos supo la buena noticia.

    Chipper Jones, Vladimir Guerrero, Trevor Hoffman y Jim Thome estuvieron acompaños por sus seres queridos, cada uno reaccionó de una manera un poco diferente.

    Chipper Jones

    La leyenda de los Bravos, Chipper Jones, habló con MLB Network desde su hogar en Milton, Georgia, pero he aquí su reacción de la llamada con código de "212" (ciudad de Nueva York). Jones también recibió una llamada sorpresa vía FaceTime de un ex compañero John Smoltz. Y el actual primera base de Atlanta, Freddie Freeman, hizo acto de presencia in attendance también:

    Jones habló de "momentos de escalofrío" que vivió cuando recibió la noticia y compartió un momento especial con sus padres:

    Jones fue apenas el segundo jugador elegido al Salón tras ser el primer seleccionado en el draft amateur, siendo el primero Ken Griffey Jr.

    Vladimir Guerrero

    Vladimir Guerrero estaba con su familia al momento de saber la noticia de que era parte del grupo elegido para el 2018. El dominicano se conectó a Twitter no sólo para darle las gracias al béisbol, sino también para felicitar a los otros elegidos:

    Guerrero habló con MLB Network y volvió a dar las gracias. Su compatriota y también inmortal de Cooperstown, Pedro Martínez lo felicitó.

    Vladimir es el primer jugador de posición dominicano en ser elegido al Salón. Era la segunda oportunidad en la boleta del Jugador Más Valioso de la Liga Americana del 2004.

    Jim Thome

    Cuando Jim Thome recibió la llamada, fue todo un caballero. Harold Reynolds, en la entrevista con Thome para MLB Network, destacó la personalidad del ex toletero al decir que "su gentileza le facilitó la elección al Salón de la Fama". Thome estuvo acompañado de familiares y amigos, con esa sonrisa de siempre:

    Thome conectó 612 jonrones (octavo en la lista de todos los tiempos) y fue elegido en su primera oportunidad en la boleta.

    Trevor Hoffman

    El cerrador de tantos años de los Padres, Hoffman tuvo efectividad de por vida de 2.87 y 601 juegos salvados en una carrera de 18 años.

    Cuando recibió la noticia de que estará en Cooperstown en julio, su familia se vio tan emocionada como él:

    "Creo que todo el mundo está bien emocionado," dijo Hoffman. Todos gritaron y aplaudieron.

    ¡Felicidades a todos los nuevos elegidos!

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  • Trevor Hoffman elegido al Salón de la Fama

    NUEVA YORK -- Vladimir Guerrero, Chipper Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman fueron elegidos el miércoles al Salón de la Fama del Béisbol.

    El bateador designado Edgar Martínez quedó muy cerca tras una intensa campaña por parte de sus fanáticos. Barry Bonds y Roger Clemens, ambos manchados por el escándalo de los esteroides, siguieron sumando adhesiones pero volvieron a quedarse cortos.

    Guerrero se convirtió en el tercer jugador dominicano que ingresará al templo de los inmortales del béisbol, y el primero de posición. Los otros dos son los lanzadores Juan Marichal y Pedro Martínez. Guerrero fue elegido en su segundo intento, sacando un 92,9 por ciento (392 votos de 422).

    Nueve veces convocado para el Juego de Estrellas, el toletero disputó la mitad de su carrera con los Expos de Montreal. El jardinero fue famoso por ser un bateador que le bateaba a malos lanzamientos, redondeando un promedio de .318 con 449 jonrones y 1.496 impulsadas.

    "Ahora sí me pueden felicitar", dijo Guerrero a la televisora dominicana CDN.

    Guerrero viajó a Estados Unidos para esperar la noticia y aseguró que se encontraba "bastante contento por llevar nuestra bandera en alto".

    CDN mostró imágenes de fuegos artificiales y de personas que salieron a festejar a las calles en Nizao, el pueblo natal de Guerrero, a uno 50 kilómetros al oeste de la capital.

    El presidente dominicano Danilo Medina, quien se encuentra en Suiza, felicitó a Guerrero a través de su cuenta en Twitter, en la que escribió: "a todos los dominicanos nos llena de orgullo que lleve nuestra bandera hasta lo más alto".

    Jones y Thome dejan en 54 la cifra de jugadores elegidos en su primer año por la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica. Jones obtuvo el 97,2 por ciento y Thome 89,8.

    El tercera base Jones cumplió toda su trayectoria en las mayores con los Bravos de Atlanta, con ocho selecciones al Juego de Estrellas. Thome bateó 612 jonrones, octavo en la lista histórica, y actuó primordialmente con los Indios de Cleveland.

    Hoffman fue elegido en su tercer año al conseguir el 79,9 por ciento tras quedarse fuera por apenas cinco votos el año pasado. El ex cerrador de los Padres de San Diego consiguió 601 rescates, la segunda mayor cantidad en la historia, por detrás de los 652 de Mariano Rivera.

    Se precisaba el 75 por ciento para ser elegido, es decir 317 votos. Martínez repuntó enormemente al alcanzar 70,4 por ciento, faltándole apenas 20 votos. Mike Mussina también se acercó al llegar al 63,5 por ciento.

    Clemens, ganador de 354 juegos y siete premios Cy Young, recibió 57,3 por ciento tras conseguir el 54,1 por ciento el año pasado. Bonds, líder histórico de jonrones y siete veces Jugador Más Valioso, llegó a 56,4 por ciento, en alza tras un 53,8 por ciento.

    Tanto Clemens como Bonds tendrán cuatro oportunidades más.

    Los cuatro nuevos miembros serán exaltados el 29 de julio en Cooperstown, Nueva York. Serán acompañados por el lanzador Jack Morris y el torpedero Alan Tramell, seleccionados el mes pasado por un comité de veteranos.

    El panameño Rivera será la figura más prominente de la papeleta del año entrante, y otra vez se tendrá un debate sobre si un pelotero logrará una elección unánime. El extinto Roy Halladay también será candidato por primera vez.

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  • Edgar Martínez quedó corto, pero está más cerca de cara al 2019

    SEATTLE -- Edgar Martínez debió transitar seis años en las ligas menores antes de establecerse en las mayores en 1989.

    ¿Qué tiene de malo esperar un año por el Salón de la Fama?

    El ex bateador designado de los Marineros de Seattle y tercera base se quedó corto en la elección para Cooperstown el miércoles, quedando con un 70,4 por ciento del voto en su noveno año en la papeleta. Los jugadores necesitan el 75 por ciento de la Asociación de Cronistas de Norteamérica para entrar.

    Fue el segundo año seguido con un incremento significativo de respaldo a Martínez, quien sería el primer jugador que se desempeñó principalmente como bateador designado durante su carrera.

    "El llegar al 70,4 por ciento es un gran avance y todo lo que pienso ahora es que se ve bien la cosa para el año próximo", dijo Martínez en una teleconferencia tras el anuncio. "Hubiera sido fabuloso entrar este año, pero pinta bien para el año próximo".

    Tweet from @11EdgarMartinez: Thank you to all the fans out there that supported my #HOF candidacy. We are trending up, next year may be the year. Thank you @Mariners and the best fans in baseball

    Los fanáticos parecieron tomarse peor el que el puertorriqueño quedara fuera, pero el actual coach de bateo de los Marineros procuró aquietar la indignación con un tuit poco después el anuncio.

    "Gracias a todos los fanáticos que apoyaron mi candidatura", tuiteó Martínez. "Estamos subiendo, el año que viene quizás sea el año. Gracias a los Marineros y a los mejores fanáticos del béisbol".

    El optimismo se había disparado debido a que había repuntado mucho en los votos que se habían hecho públicos antes del anuncio oficial. Martínez y su familia estaban atentos a las publicaciones pero una vez que bajó a 77 por ciento en los votos públicos en días recientes, Martínez sabía que la exaltación este año era poco probable.

    "Hasta ahora no me he puesto nervioso", dijo Martínez. "Sabía que había una posibilidad, pero algún motivo no creía que haría realidad este año, especialmente al ver el patrón de la última semana. Así que estaba tranquilo".

    Llegar al 70 por ciento en su noveno año de elegibilidad es importante. Todo pelotero que ha alcanzado ese punto en las votaciones acabó entrando.

    Hace solo cuatro años, Martínez se tambaleaba con un 25,2 por ciento, pero todo ha cambiado gracias a un cambio en la percepción de los votantes sobre sus aportes, pese a que rara vez le tocó defender tras la temporada de 1992. Su candidatura se ha fundamentado en su promedio de por vida de .312, el porcentaje de embasado más slugging de .933 y siete apariciones en el Juego de Estrellas. Pero también ha sido avalado por los análisis estadísticos.

    "En ese momento nunca creí que iba a llegar a este punto", dijo Martínez. "Es alentador ver un 70 por ciento en mi último año. Tengo una buena posibilidad".

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  • Omar Vizquel quedó corto en las votaciones al Salón de la Fama

    CLEVELAND -- El venezolano Omar Vizquel convirtió la defensa en una mezcla de arte y acrobacia. Fue un ícono de la franquicia en los Indios y uno de los mejores torpederos no sólo de su era, sino en la historia del béisbol.

    Eso tendría a Vizquel rumbo al Salón de la Fama, pero necesitará más tiempo para convencer a los votantes de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BBWAA por sus siglas en inglés). El miércoles, en su primer año en la boleta, Vizquel quedó por debajo del 75% de los votos para ser inmortalizado en Cooperstown.

    Aunque con la elección de Jim Thome al Salón de la Fama fue un día histórico, otros jugadores con vínculos a la Tribu no recibieron los suficientes votos.

    Vizquel encabezó aquel grupo con 156 votos (37%), seguido por el dominicano Manny Ramírez (93 votos, 22%) y Jeff Kent (61 votos, 14.5%).

    Vizquel jugó gran parte de su carrera de 24 años en las Grandes Ligas con Cleveland de 1994 al 2001 y ganó nueve de sus 11 Guantes de Oro con dicho club. De por vida, Vizquel pegó 2,877 imparables con los Marineros, Indios, Gigantes, Medias Blancas, Rangers y Azulejos. Además, terminó como el líder entre los torpederos en doble-matanzas completadas (1,734), partidos jugados (2,709) y porcentaje de fildeo (.985).

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  • Johan Santana sale de la boleta del Salón al recibir apenas el 2.4% de los votos

    El ex as de los Mellizos, el venezolano Johan Santana, quedó corto del 5% reglamentario para seguir en la boleta del Salón de la Fama.

    El zurdo, quien recibió el 2.4% de los votos de parte de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BBWAA), ganó el Premio Cy Young de la Liga Americana tanto en el 2004 como el 2006.

    Santana fue elegido al Salón de la Fama de los Mellizos la semana pasada. Lanzó por Minnesota del 2000 al 2007 y por los Mets del 2008 al 2012. En su carrera, ganó 139 juegos con efectividad de 3.20 y 1,988 ponches en un total de 2,025.2 entradas.

    El oriundo de Tovar afirma que aún no se encuentra en el retiro, aunque no está tirando en este invierno.

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  • Chipper, Thome y Vladimir brillaron vs. pitchers exaltados al Salón

    Es probable que al menos tres legendarios bateadores ingresen a Cooperstown este miércoles, cuando la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BWAA por sus siglas en inglés) anuncie los resultados de la elección 2018 del Salón de la Fama.

    Mientras Trevor Hoffman y el puertorriqueño Edgar Martínez deberán esperar hasta el momento del anuncio para saber si pasaron el umbral del 75% de los votos requeridos para la exaltación, Chipper Jones, Jim Thome y el dominicano Vladimir Guerrero parecen estar virtualmente dentro si nos basamos en las boletas -un poco más del 50%- que ya se han hecho públicas. Los tres aparecen por encima del 90%.

    Pero en realidad, cada uno de estos tres cañoneros demostró que pertenecían al Salón de la Fama mucho antes de que tuviesen la oportunidad de unirse al club. El trío lo hizo acumulando grandes números contra pitchers que terminarían recibiendo su placa en Cooperstown. Además, hay algo que los une a los tres: el éxito que tuvieron contra quien quizás fue el lanzador más difícil de su generación: el dominicano Pedro Martínez.

    Aquí pueden darle un vistazo a cómo le fue a cada uno (Nota: Todos las estadísticas incluyen la postemporada)

    Chipper Jones
    Los números de Jones contra Martínez fueron más sólidos que espectaculares. El toletero ambidextro dejó un promedio de embasarse de .339 y un slugging de .408 en 59 viajes al plato desde 1995 hasta 2009 contra Pedro. Le pegó tres jonrones.

    El primero de esos palazos fue con las bases llenas, el 5 de julio de 1997 en el Estadio Olímpico de Montreal contra los Expos. El batazo terminaría cobrando más valor con el tiempo, porque fue el último grand slam -de un total de cuatro- que permitiría Martínez en su carrera.

    Mientras tanto, Jones se las arregló para lucir ante otro futuro Salón de la Fama, Randy Johnson. Los dos se midieron 47 veces, y la Gran Unidad lo ponchó 17 veces, pero Jones compensó de sobra los ponches en el resto de los viajes al plato.

    Su línea ofensiva de .349/.404/.791 le da a Jones el segundo mejor OPS (1.195) de cualquier bateador que haya acumulado al menos 30 viajes al plato contra Johnson, sólo por detrás del dominicano Albert Pujols. Los seis jonrones de Jones lo igualan con Pujols como los líderes en bambinazos contra Johnson.

    Considérese lo que hizo Jones contra Johnson entre 1999 y 2000, temporadas en las que el Big Unit dejó 2.56 de efectividad, ponchó a 711 rivales y ganó dos premios Cy Young con los D-backs. En un total de cinco juegos, Jones le ligó de 14-8 con un doble, seis jonrones y ocho empujadas.

    Jim Thome
    Por un lado, Martínez ponchó a Thome 18 veces en 51 viajes al plato y lo limitó a un promedio de .167 (de 42-7). Por el otro, Thome le sacó nueve boletos, le pegó nueve jonrones y sumó un estelar slugging de .476.

    Thome es uno de apenas seis jugadores que le conectaron al menos cuatro bambinazos a Martínez.

    Thome también se supo fajar contra otro miembro del Salón de la Fama, Greg Maddux, a quién le ligó para .259/.333/.556 en 30 viajes a la caja de bateo. Se midieron por primera vez en la Serie Mundial de 1995, con Thome pegándole un par de hits en seis turnos.

    Vladimir Guerrero
    Durante la temporada de novato de Guerrero en 1997, Martínez fue su compañero y mentor en los Expos, justo antes de su cambio a los Medias Rojas en noviembre de ese año. Los dos no se vieron las caras muchas veces después de eso, pero cuando lo hicieron, Guerrero llevó la voz cantante conectando .286/.476/.571 en 21 viajes al plato.

    Vladimir fue un tormento para Martínez en el 2004, su primera temporada con los Angelinos y la última de Pedro en los Medias Rojas. El 2 de junio en Anaheim, Guerrero empujó cinco rayitas ante Martínez con un jonrón, un doble y un elevado de sacrificio en lo que terminó siendo una jornada de nueve empujadas para él, un récord personal. Luego, en el Juego 2 de la SDLA en el Angel Stadium, le ligó un sencillo que trajo dos.

    Por otro lado, Guerrero se enfrentó a Tom Glavine, otro inmortal, más veces (75) que ante cualquier otro pitcher en su carrera con la excepción de Kevin Millwood. Y vaya que le fue bien. Entre 1996 y 2003, Guerrero le ligó para .323/.413/.554 con nueve extrabases, nueve empujadas y 10 boletos.

    La última vez que se retaron fue cuando los Mets de Glavine visitaron Montreal el 14 de septiembre del 2003. Guerrero le dio un doble en el segundo inning, un sencillo impulsor en el cuarto y un triple remolcador contra la pared del jardín derecho en el quinto. Luego añadió un jonrón de dos rayas contra Dan Wheeler en el séptimo, completando así el último ciclo en la historia de los Expos.

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  • Se espera una cifra récord de elegidos en vida al Salón de la Fama de Cooperstown

    Cuando el presidente del Salón de la Fama, Jeff Idelson, revele los resultados de la elección de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA) el miércoles en MLB Network y MLB.com, se espera que se establezca un récord de más candidatos en vida elegidos en un período de cinco años.

    El récord de la mayor cantidad de miembros del Salón de la Fama elegidos en vida durante cualquier lapso de cinco años es de 20, entre 1969 y 1973. Jack Morris y Alan Trammell ya están listos para la ceremonia a efectuarse el 29 de julio tras ser electos en la boleta de la Era Moderna del Béisbol el mes pasado. Con ellos dos, ha habido 19 exaltados vivos del 2014 al 2018.

    Se espera que Chipper Jones, Jim Thome y el dominicano Vladimir Guerrero se les unan, al menos basados en la cuenta de boletas anunciadas que maneja Ryan Thibodaux, y en las que cada uno aparece bien por encima del 90% con casi la mitad de los votos revelados. Así, se llegaría a 22 exaltados.

    Un candidato debe ser elegido en al menos el 75% de las boletas para ser exaltado.

    "Cooperstown se basa en la historia del juego, pero esos que crean la historia son los que le dan vida al museo", dijo Idelson. "Tener un buen número de electos en vida, todos muy merecedores de dicho honor, ciertamente ayuda a aumentar la base de fanáticos".

    La única interrogante de verdad es por cuánto se batirá el récord. El puertorriqueño Edgar Martínez y Trevor Hoffman siguen por encima del 75% por requerido, así que 23 o 24 nombres sigue siendo una cifra alcanzable.

    Esta podría ser la cuarta vez en los últimos cinco años que al menos tres ex jugadores son seleccionados por los periodistas. Hasta el 2014 había que remontarse a 1999 para encontrar la última vez que un trío había sido elevado por los periodistas: Nolan Ryan, George Brett y Robin Yount.

    Los 17 candidatos vivos que fueron exaltados entre el 2014 y el 2017 ya representan la mayor cantidad de seleccionados en un lapso de cuatro años desde 1972-75, a dos de la marca implantada entre 1969 y 1972.

    Esta es otra forma de ver el contraste entre estos últimos cinco años y los cinco años anteriores: Del 2009 al 2013 hubo 14 nuevos miembros del Salón de la Fama. Sólo seis de ellos fueron seleccionados por la BBWAA, la mitad de los que han exaltado entre el 2014 y el 2017. Y de esos 14 elevados, sólo tres de los electos por el Comité de Veteranos estaban vivos al momento de la noticia: el directivo Pat Gillick, el manager Whitey Herzog y el umpire Doug Harvey (quien murió este pasado 13 de enero).

    Es importante insistir en que se trata del récord para candidatos "en vida", porque en el 2006 el Salón exaltó a 17 ex peloteros de las Ligas Negras, además de Bruce Sutter.

    Aquí un vistazo a los elegidos en los últimos cinco años:

    2018: Morris y Trammell, más los que se anuncien el miércoles

    2017: Jeff Bagwell, Tim Raines y el puertorriqueño Iván Rodriguez (BBWAA); John Schuerholz y Bud Selig

    2016: Ken Griffey Jr. y Mike Piazza (BBWAA)

    2015: Randy Johnson, el dominicano Pedro Martínez, John Smoltz y Craig Biggio

    2014: Greg Maddux, Tom Glavine y Frank Thomas (BBWAA); Bobby Cox, Tony La Russa y Joe Torre

    Tres de los seleccionados en el 2014 representaron la época dorada de los Bravos, un equipo que sigue teniendo una fantástica representación. Si tres nombres (incluido Jones) se anuncian el miércoles, los Bravos tendrían seis de esos 22 candidatos en vida exaltados en los últimos cinco años, un impresionante 27%.

    "Cuando ves los años 90, o el principio de la década pasada, los Bravos ganaban la división básicamente cada año", dijo Idelson. "Aunque sólo consiguieron un campeonato, su prolongada excelencia durante más de una década, pues va muy acorde con eso que desde el manager hasta el gerente general hasta sus tres mejores lanzadores y ahora potencialmente Chipper Jones estén allí".

    Aun si la cantidad de elegidos baja en los próximos años, la cifra seguramente tendría poco efecto en los turistas que visitan el Salón. El panameño Mariano Rivera será elegible en el 2019 y Derek Jeter un año después. Los fanáticos de los Yankees seguramente viajarán en masa para ver a quienes probablemente serán elegidos en su primera oportunidad.

     

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  • Johan Santana presenta un caso interesante para el Salón de la Fama

    Sandy Koufax siempre ha sido el punto de comparación para todos aquellos que han tenido carreras grandiosas, pero cortas. Las razones son obvias. Koufax es considerado uno de los mejores lanzadores en la historia del béisbol, pero se retiró a los 30 años y acumuló la mayor parte de su valor en un periodo de seis gloriosas temporadas (1961-1966). Siempre existe la tentación de decir con una carrera fantástica pero corta -- Ron Guidry, Bret Saberhagen, Wes Ferrell, Dave Stieb -- podría ser, como Koufax, un potencial miembro del Salón de la Fama.

    Esto es especialmente cierto con el venezolano Johan Santana porque tuvo un dominio similar entre 2002 y 2010. Yo estoy especialmente convencido de que Santana tiene grandes argumentos para merecer un puesto en Salón de la Fama. Fue uno de los dos peloteros que consideré hasta último momento para ver quién se llevaba mi último voto. Ya les contaré más de eso en un minuto.

    Pero primero tengo que decir algo: Yo creo que las comparaciones entre Sandy Koufax y Johan Santana son terribles y no le hacen el más mínimo favor a Santana.

    Este es el problema con las comparaciones y el Salón de la Fama: Tenemos la mala costumbre de sólo comparar las cosas que hacen lucir mejor nuestro argumento. Por eso es que aquello de "si este tipo entró, entonces este también tiene que entrar", es muchas veces superficial y hasta ridículo.

    Todo el asunto Santana vs. Koufax es un perfecto ejemplo de esto.

    Digamos que, en efecto, Santana fue tan buen pitcher como Koufax. Es difícil demostrar eso, pues lanzaron en épocas muy distintas y de formas muy diferentes.

    Koufax promedió 298 episodios por temporada en sus mejores cuatro años. Lanzó en una época en la que se esperaba que los buenos abridores tiraran toda la ruta. En aquellos cuatro años, terminó casi el 60% de los juegos que abrió.

    Santana en sus mejores cuatro años promedió 239 capítulos por campaña. Lanzó en una época de cerradores, y casi nunca le permitían completar sus juegos. En esos cuatro años, completó el 6% de los duelos que abrió.

    Koufax lanzó en un periodo en el que el pitcheo era el rey. Además, lanzaba desde un montículo ridículamente alto y tuvo como hogar el que quizás ha sido el estadio que más favorece a los lanzadores desde la Segunda Guerra Mundial. La efectividad promedio de sus mejores cinco temporadas fue 1.95.

    Santana lanzó en tiempos de bateadores en un estadio (el Metrodome) que favorecía ligeramente a los toleteros. En sus mejores cinco temporadas, su efectividad (2.82) fue casi una carrera peor que la de Koufax, pero en contexto están muy cerca. (Koufax tuvo 167 de ERA+, por 157 de ERA+ para Santana).

    Y finalmente, Koufax lanzó en una época en la que sólo un equipo por circuito llegaba a la postemporada. La Liga Nacional tenía 10 equipos. Uno avanzaba, sin premios de consolación para el resto. O terminabas con el mejor registro de tu circuito o te ibas a casa. Koufax jugó un papel importantísimo -- el más importante de todos -- mientras llevaba a su equipo tres veces en cuatro años a la Serie Mundial.

    Santana lanzó en la época del Comodín, cuando cuatro de 14 equipos en la Liga Americana clasificaban a los playoffs. Santana jugó un papel importantísimo -- el más importante -- en impulsar a Minnesota a la postemporada, ganando la División Central de la Liga Americana.

    Todo esto lo que hace es recordarnos lo extremadamente complicado que es saber cómo hubiese lanzado Santana en los años 60 o Koufax después del año 2000. Pero tenemos muy buenas estadísticas que nos permiten comprar cada uno contra su liga y contra su época -- y muchas de ellas sugieren a simple vista que Santana en su mejor momento fue similar a Koufax.

    No hacen falta métricas avanzadas para crear dicho argumento. Koufax ganó tres veces el Cy Young y una vez el premio al Jugador Más Valioso en un lapso de cuatro años. En su apogeo, Santana ganó dos Cy Young y sin ninguna duda debió haber ganado tres (terminó segundo en el 2005). No ganó ningún JMV, pero ciertamente pudo haber sido elegido en el 2006, cuando se lo llevó su compañero Justin Morneau.

    Parecen historias muy similares. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Por qué las comparaciones con Koufax impactan los argumentos para respaldar a Santana?

    Bueno, porque todo esto obvia un detallito bien importante: Koufax es una leyenda por lo que hizo en cinco ediciones de la Serie Mundial. Aquello no fue una simple anécdota en su historia. Fue el corazón de su historia. Si Koufax hubiese tenido exactamente la misma carrera, pero su equipo nunca hubiese ganado la Serie Mundial, seguramente hubiese seguido siendo considerado un lanzador espectacular. Seguiríamos hablando de su juego perfecto y de sus 382 ponches en 1965 y de lo triste que fue que su carrera terminase como ocurrió.

    ¿Pero seguiría siendo Sandy Koufax, la leyenda, el hombre que hace que se te erice la piel cada vez que lo ves en el Dodger Stadium?

    Claro que no. Sería como hablar de la carrera de Joe Montana sin los títulos de Súper Bowl. 

    ¿Hace falta recordar lo bueno que fue Koufax en la Serie Mundial? Sin entrar en muchos detalles, en esa instancia abrió ocho veces, varias de ellas sin su descanso regular, y dejó promedio de carreras limpias de 0.95, además de llevarse dos veces el premio al Jugador Más Valioso. En 1963 silenció a los Yankees (2-0, 1.50 de efectividad, 23 ponches en 18 innings), en 1965 a los Mellizos (2-1, 0.38 de efectividad, 29 ponches en 24 capítulos) y en 1966 a los Orioles a pesar de perder su única presentación (seis entradas, cuatro carreras, una merecida).

    Podemos hablar todo lo que queramos de la EFE+ y del WAR de Santana. No fue Sandy Koufax. Nadie lo fue. Koufax fue un hombre de su época, de su propio lugar. Labró su leyenda. 

    El argumento a favor de Santana tiene que defenderse solo, sin depender de nadie. Para mí, todo se reduce a una pregunta: ¿Qué tanto tiempo tiene que ser alguien realmente grandioso para merecer la exaltación al Salón?

    La carta de presentación de Santana es que desde el 2003 a 2008 fue sin lugar a dudas el mejor lanzador en el béisbol y por mucho.

    Victorias sobre un Jugador Promedio (WAA, en inglés) 2003-2008:

    1. Johan Santana, 27.4

    2. Brandon Webb, 23.3

    3. Carlos Zambrano, 20.8

    4. Roy Oswalt, 19.4

    5. Roy Halladay, 19.2

    En esas seis temporadas, fue el mejor en todo. Ganó la mayor cantidad de juegos. Tuvo la mejor efectividad. La mejor EFE+, el mejor WHIP, el mejor promedio en contra. Fue el mejor pitcher, no hay nada que discutir. Entonces, si alguien fue el mejor pitcher o bateador por seis años, ¿debería ingresar al Salón de la Fama?

    Sí. Yo creo que debería ser así.

    Bueno, no sé si seis años es el número correcto. Quizás debería ser cinco. O quizás ocho. Estas son cosas que valen la pena discutirse. Pero de algo estoy seguro: Creo que este año entrarán cuatro peloteros al Salón de la Fama. Yo no hubiese cambiado a ninguno de ellos por Johan Santana en el apogeo de su carrera.

    A pesar de este, pareciese que Santana saldrá de la boleta después de una sola oportunidad. Y eso da tristeza. Si hay una parte de la comparación con Koufax que me gusta, es el hecho de que Koufax nos recuerda a todos del impacto que puede crear un pelotero en un corto periodo de tiempo. Santana no fue Koufax. Pero fue el mejor de su época.

    Y por ello debería haber recibido más respaldo del que está recibiendo.

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  • ¿Entrará Andruw Jones al Salón de la Fama principalmente por su guante?

    No es un secreto que Andruw Jones sobresalió por su guante en el bosque central. Sus 10 Guantes de Oro consecutivos, de 1998 al 2007, son la mejor muestra y tras la evolución de las estadísticas, se llegó a ver la fantástica defensa de Jones.

    Por ejemplo, a los 30 años de edad y cerca del final del apogeo de su carrera, Jones encabezó a los jardineros centrales salvando 17 carreras en la defensa, según Fielding Bible. Pero las estadísticas no eran necesarias para ver lo especial que era. Jones convirtió la defensa en una verdadera arte.

    Sin embargo, como se mencionó antes, la carrera de Jones enfrentó obstáculos a los 30 años de edad. Su campaña con dicha edad, el 2007, fue la última con los Bravos, luego fue parte de cuatro equipos diferentes, aunque logró mantenerse en salud para jugar más de 100 encuentros en apenas una temporada. Bateó .210/.316/.424 en sus últimos cinco años y sus impecables números defensivos sufrieron un descenso. Esto no es fuera de lo común; el nivel de varios excelentes jugadores no disminuye gradualmente, sino inmediatamente. Jones se retiró a los 35 años de edad.

    Pero su carrera concluyó con 67 de WAR (victorias por encima del reemplazo) según FanGraphs y 63 de WAR según Baseball Reference, números que lo colocan en el debate para ser elegido al Salón de la Fama. Según la estadística JAWS de Jay Jaffe, que combina el mejor año de un jugador con el de su carrera, Jones es 11mo entre los jardineros centrales, por debajo de sólo un guardabosque elegible al Salón de la Fama, Kenny Lofton.

    Hay 12 jardineros centrales ya inmortalizados en Cooperstown por debajo de Jones en JAWS.

    El motivo por el que Jones está entre los líderes es porque varias estadísticas defensivas no sólo ven a Jones como un excelente jardinero central, sino que lo colocan como el mejor jardinero central de todos los tiempos. Y por mucho.

    WAR defensivo según Baseball Reference

    1. Andruw Jones, 24.1 de WAR
    2. Paul Blair, 18.6
    3. Willie Mays, 18.1
    4. Devon White, 16.2
    5. Jim Piersall, 15.3

    El problema con esta lista es que el WAR defensivo de Jones fue calculado diferente a los de Blair y Mays. Ahora existe más información y en el futuro habrá más cifras para medir los desempeños de guardabosques como Byron Buxton y Lorenzo Cain.

    Pero los argumentos para Jones caen sobre la lista anterior. Si algunos piensan que es uno de los mejores jardineros centrales en la historia de las Grandes Ligas -- o al menos en el debate -- entonces estaría cerca de entrar al Salón de la Fama.

    Jones no fue un gran bateador; su promedio de por vida de .254 y porcentaje de embasarse de .337 no son dignos para Cooperstown. Pero sacudió 434 jonrones (encabezó la Liga Nacional en el 2005), empujó 100 carreras en cinco ocasiones, anotó 100 carreras cuatro veces y tuvo slugging de casi .500 (.497) hasta que su cuerpo se desgastó. Tuvo un buen bate en el apogeo de su carrera. Todo esto con su insuperable defensa, son argumentos para el Salón.

    Pero sería recalcando la última parte. Su defensa no solamente debe ser buena, debe ser fantástica. Por lo visto, la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica ha elegido a cuatro jugadores principalmente por su defensa:

    2002, Ozzie Smith. El mejor torpedero defensivo en la historia; aunque pocos destacan su desempeño en el plato.

    1984, Luis Aparicio. El venezolano tuvo una gran defensa y en su época también fue el mejor para robar bases.

    1982, Brooks Robinson. Ganó un premio al Jugador Más Valioso y sobresalió por su bate en 1964, pero no se destacó en aquella categoría el resto de su carrera. Pero fue un gran antesalista.

    1954, Rabbit Maranville. Fue un jugador excéntrico y un excelente campocorto. Sin embargo, no bateaba para nada.

    Jones caería en este grupo para los que piensan que fue un legendario jardinero central.

    Ahora hay que tener en cuenta a un candidato de hace unos años: Jim Edmonds. Tuvo una gran defensa, pero un mejor bate que Jones, creando 150 carreras más que Jones en menos tiempo en la Gran Carpa.

    Edmonds recibió 2.5% de los votos en su único año en la boleta para el Salón de la Fama. Es decir, para que el 97.5% de los votantes vean que Jones es digno de ser inmortalizado, tendrían que pensar que tuvo una defensa superior a la de Edmonds.

    Andruw Jones fue el mejor jardinero central de su tiempo y un buen bateador. Pero eso no sería suficiente para que sea elegido al Salón de la Fama.

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  • Posnanski: Manny Ramírez era un genio en la caja de bateo y dejó números impresionantes

    ¿Quiénes son los únicos tres peloteros en la historia en batear 500 jonrones y 500 dobles con un promedio de bateo de .310 o más?

    Respuesta: Babe Ruth, Ted Williams y el dominicano Manny Ramírez.

    ¿Cuántos peloteros han anotado 1,500 carreras y empujado 1,800 en menos de 10,000 viajes al plato?

    Respuesta: Williams, Jimmie Foxx, Gehrig, Al Simmons y Ramírez.

    ¿Cuántos peloteros batearon .310 con .410 de promedio de embasarse y .510 de slugging, y además crearon (promedio RC) 2,000 carreras?

    Respuesta: Son ocho, una lista conformada por Ruth, Williams, Ty Cobb, Gehrig, Stan Musial, Rogers Hornsby, Foxx y Ramírez.

    ¿Cuántos jugadores dieron 500 jonrones, tuvieron .400 de promedio de embasarse y sacaron 20 jonrones con las bases llenas?

    Respuesta: El único e inimitable Manny Ramírez.

    Es divertido hacer este tipo de ejercicios con Ramírez, porque su carrera fue la tormenta perfecta, la espectacular coincidencia entre un genio del bateo y la mejor época para bateadores de los últimos 75 años. Sus números de por vida son absurdos. Son muy divertidos.

    Y eso es bueno, porque no es muy divertido hablar de las posibilidades de que Manny Ramírez entre al Salón de la Fama. En este momento, son básicamente cero por ciento. Ramírez dio positivo en un par de ocasiones, lo que incluso es difícil de asimilar para aquellos de nosotros dispuestos a votar por peloteros que utilizaron sustancias para mejorar el rendimiento físico antes de la llegada de las pruebas antidopajes a MLB. Ramírez recibió menos del 25% de los votos el año pasado, y es poco probable que ese porcentaje se mueva mucho. Lo más probable es que se mantenga en el purgatorio de la boleta al Salón por los próximos ocho años, al menos que algo cambie sustancialmente en el proceso de votación o en la forma de pensar de los votantes.

    Pero como toda la discusión sobre las sustancias prohibidas está totalmente agotada, y no parece haber forma de hacerla progresar, vamos a hablar mejor de Ramírez como el sabio del bateo que fue, porque es probable que no volvamos a ver a otro como él.

    "Nunca he visto a nadie batear una pelota como Manny Ramírez", escribí el día de su retiro en el año 2011. "Y le pegaba a la bola con aquella fuerza sin ninguna señal de nada que se pareciese a disciplina, trabajo o dedicación. Puede que a la gente no le gustase Barry Bonds, pero nadie podía dudar de su compromiso por ser un pelotero sensacional. A Manny parecía que no le importaba nada".

    "Sólo puedo asumir que su carrera le importaba mucho, y que trabajaba muy duro en su bateo. No parece posible, de ninguna manera, que alguien pueda llegar a ser tan bueno en algo sin una determinación tremenda. Pero sí, Manny hizo un trabajo fantástico escondiendo esa parte de él".

    Claro que a Ramírez le importaba su bateo. Sus sesiones de bateo en la jaula son legendarias. Se dice que estudiaba muchos videos. Pero uno se queda con la idea de que, al final del día, lo suyo era algo natural. Ver la pelota, batear la pelota.

    Ramírez nació en República Dominicana, pero se mudó a Nueva York cuando tenía 13 años. En su último año en la preparatoria George Washington jugó sólo 22 encuentros debido al mal tiempo. Bateó .650 con 14 jonrones. Cleveland lo tomó en la primera ronda del draft de MLB en 1991.

    Ramírez empezó a batear desde el primer día. A los 21 años, ya había acumulado una línea ofensiva de .333/.417/.713 con 44 dobles y 31 jonrones en 129 juegos en las ligas menores. Cleveland lo llamó enseguida.

    En su primera temporada completa, bateó .308/.402/.558 con 31 jonrones y 107 carreras empujadas.

    Esa fue la base de los números de su carrera, pues se parecen mucho a los que puso de por vida. Oh, tuvo mejores años. En 1999 empujó 165 anotaciones, la mayor cantidad para pelotero alguno desde 1938.

    En el año 2000, Ramírez bateó .351 con .457 de promedio de embasarse y .697 de slugging. Fue sólo el tercer bateador de la Liga Americana desde 1969 en batear .350/.450/.650 en una temporada. Los otros fueron George Brett y Frank Thomas.

    En el 2002, Ramírez ganó el título de bateo de la Liga Americana con .349 de promedio y también encabezó a su circuito en promedio de embasarse. En el 2004, lideró al circuito en jonrones y slugging.

    En el camino hizo cosas tontas, simpáticas y exasperantes. Volvió locos a los Medias Rojas, pero es probable que sin él hubiesen ganado la Serie Mundial en 2004 y 2007. Se ganó la reputación de ser un pelotero egoísta, que siempre ponía a su equipo en segundo lugar, pero sus equipos siempre ganaron. En los primeros 15 años de su carrera, sus conjuntos fueron 11 veces a la postemporada y los otros cuatro años tuvieron récord positivo. Ganaron cuatro campeonatos de liga y dos Series Mundiales.

    Y todo eso lo logró siendo siempre un genio del bateo. Hay muchas historias sobre ello. Los pitchers decían que Ramírez pretendía lucir engañado por un pitcheo en los entrenamientos primaverales para que después se lo volviesen a lanzar en la temporada. También cuentan que dejaba pasar un lanzamiento con las bases vacías con la esperanza de que se lo tirasen otra vez con las bases llenas. (bateó 30 puntos más de por vida con gente en base).

    Mi historia favorita sobre enfrentar a Ramírez me la contó mi amigo Brian Bannister, que ahora es coach de pitcheo asistente para los Medias Rojas y a quien Manny le dio el que probablemente es el batazo más duro de la historia del béisbol.

    "Tiene una personalidad bien ambigua", dijo Bannister. "No te muestra nada de lo que está pensando. No tienes idea de cómo se siente en el plato. Puede estar en el medio de un slump o en la mejor racha de su carrera, pero su expresión siempre es la misma".

    "Es algo bien loco. Muchas veces deja pasar un pitcheo como si no le importase. Si tienes la suerte de poncharlo (Bannister lo ponchó en un par de oportunidades), se va caminando al dugout, como si no le importase. Y uno se queda en el montículo pensando, '¿Qué está pasando aquí? ¿Me está poniendo una trampa para agarrarme más adelante? ¿Qué está pensando en esa cabeza suya?'"

    Bueno, eso era algo que uno siempre se preguntaba con Ramírez. ¿Qué está pensando? Más allá del bateo, el resto de lo que hacía en el terreno no era muy impresionante. Era generalmente un corredor lento y sin muchos instintos. La defensa le importaba poco, aunque tenía un buen brazo y en dos ocasiones lideró a los jardineros de su liga en asistencias. Y en el clubhouse era tal las distracciones que creaba que los Medias Rojas lo pusieron en waivers cuando todavía era un bateador impresionante.

    Eso fue, un bateador impresionante. Si necesitabas un extrabase contra un pitcher dominante para ganar el juego, es posible que Ramírez no fuese tu primera elección, pero seguro estaba en la lista. Y si estaba en su día, quizás sí sería tu primera escogencia para salir a batear.

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  • Sigue siendo difícil que Sammy Sosa gane terreno en las votaciones al Salón de la Fama

    La repentina y sensacional llegada del dominicano Sammy Sosa en 1998 fue una de los eventos más impactantes del béisbol en el último cuarto de siglo. 

    Antes de la temporada de 1998, Sosa ya había demostrado que era un buen pelotero. Había dejado ver su trueno, pegando 40 jonrones en 124 juegos en 1996. En las tres temporadas previas a aquel verano de 1998, promedió 37 bambinazos y 110 carreras remolcadas por año.

    Sin embargo, a nadie fuera del norte de Chicago parecía importarle aquello. Por un lado, aquellos números no fueron muy exclusivos entre 1995 y 1997. El mexicano Vinny Castilla tuvo promedios similares. El venezolano Andrés Galarraga y el puertorriqueño Juan González tuvieron estadísticas similares, entre muchos otros. En total, 16 peloteros promediaron 30 cuadrangulares por campaña entre 1995 y 1997, mientras que 24 promediaron 100 impulsadas.

    Mientras tanto, Sosa no era precisamente una persona popular en Chicago. La gente pensaba que su desempeño no igualaba su potencial. Venía de firmar un contrato por US$42.5 millones en 1997, por lo que "Sosa no merecía aquel enorme contrato" era un tema candente en los programas deportivos en las emisoras de Chicago. Varios también señalaban que "Sosa estaba desperdiciando su talento". En una historia publicada en el periódico Chicago Sun Times semanas antes del inicio de la temporada de 1998, lo describieron como "egoísta", "pelotero unidimensional", "demasiado enfocado en el dinero", además de asegurar que "nunca pegaba jonrones en momentos importantes", entre otras cosas.

    "¿Qué es lo que la gente quiere de mí?", se preguntó Sosa.

    En dicha historia, Sosa es retratado como un jugador dolido por toda la situación. "Lo que me molesta es que la gente no me quiere dar el crédito que merezco", dijo. "Soy la clase de pelotero que juega todos los días, que juega fuerte cada inning. ¿Por qué no reconocen eso? No lo sé, pero es algo que quiero saber".

    Lo que hace extraordinaria la historia del Sun-Times es que el dolor de Sosa se puede sentir. 

    Sobre sus compañeros, Sosa dijo lo siguiente: "Estoy dispuesto a hacer todo por mi equipo. Seré honesto con ellos. La gente se confunde porque no hablan conmigo. Soy un ser humano. Tengo sentido del humor. Lo único que pido es que hablen conmigo. Soy una buena persona".

    Y esto dijo sobre los fanáticos: "A la gente que quiere más de mí, tengo que decirles que no puedo ser Superman".

    Uno se pregunta, después de entender lo que estaba viendo Sosa por dentro, si en 1998 se convirtió efectivamente en Superman. 

    Esto no se trata de excusar lo que sea que hizo Sosa para mejorar, porque ni siquiera sabemos exactamente qué hizo. Lo que quiero decir es que llegó a la temporada de 1998 determinado a silenciar a todos los críticos que no lo conocían y a conquistar al mundo. Y para eso iba a hacer lo que fuese necesario. Sosa creció en medio de la pobreza. Su padre murió cuando tenía siete años. Su sueño siempre fue ser un pelotero de Grandes Ligas con carros lujosos, joyas y adorado por la gente. Le faltaba eso, ser adorado.

    Sosa tuvo un buen arranque en el plato en 1998, bateando .333 con nueve jonrones para finales de mayo, lo que lo perfilaban a 30 vuelacercas en la temporada. 

    Para aquel momento, ya Mark McGwire tenía 26 jonrones, para un ritmo de 85 bambinazos. Era casi un hecho que iba a pasar la marca de 61 jonrones de Roger Maris. 

    Pero entonces Sosa empezó a dar jonrones a un ritmo que nadie había visto nunca, pegando 24 en 30 juegos. Era una locura.

    "Sammy está muy encendido", dijo el manager de los Cachorros, Jim Riggleman, "que no tengo palabras para describirlo".

    Aquella competencia por el récord de Maris fue mucho más que estadios llenos y ratings de televisión. El béisbol volvió ser el centro de atención en los Estados Unidos, el protagonista de portadas de periódicos, el tema de programas de televisión. Todo el mundo hablaba de Sosa y McGwire.

    No hubiese sido así si sólo McGwire persiguiendo a Maris, como esperaba todo el mundo. La fiebre que empezó Sosa, con sus saltos y sus besos al cielo tras cada jonrón, aquellas carreras hacia el jardín derecho que enloquecían al Wrigley Field, su propia historia de superación… Todo aquello convirtió esa "competencia de jonrones" en un fenómeno cultural. 

    La "batalla" siguió y siguió hasta la última semana de la temporada. McGwire rompió el récord de Maris el 8 de septiembre durante un juego ante los Cachorros, naturalmente. Ambos hombres se dieron un gran abrazo luego, una señal de reconocimiento y admiración. Sosa tenía 58 jonrones para aquel momento y parecía que McGwire se escaparía. Pero pegó cuatro vuelacercas en una serie de tres juegos contra Milwaukee para llegar también a 62.

    Yo estuve allí en Milwaukee cuando dio dos cuadrangulares para alcanzar 65 en la temporada, empatando a McGwire. Al día siguiente pegó el 66 en el Astrodome y tomó la delantera. Al final, McGwire entró en otra racha fantástica -- cinco jonrones en sus últimos tres juegos -- para llegar a 70 y reclamar el récord sólo para él.

    Pero Sosa fue claramente el gran ganador en 1998. Impulsó a los Cachorros a la postemporada por primera vez en casi una década, liderando las Mayores en carreras anotadas y empujadas, lo que fue suficiente para ser coronado Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Lo más importante para él fue que se ganó el amor que siempre había buscado. En cada artículo se celebraba su ascenso. No sólo por los jonrones, sino por lo que significaba para el béisbol.

    Nada sería lo mismo después de 1998.

    Sosa siguió dando jonrones, sin embargo. Pegó 292 entre 1998 y 2002, más que nadie en un trecho de cinco años. Durante esas cinco increíbles campañas, pasó de 61 en tres ocasiones y lideró a la Liga Nacional en otras dos. Su promedio de cuadrangulares por temporada fue un increíble 58.4.

    Sosa, como nadie antes o después, perfeccionó el arte de volarse la cerca. Sus jonrones no siempre fueron kilométricos como los de McGwire, ni exhibiciones de poder como aquellos de Bonds, pero se iban del parque. Y eso era más que suficiente.

    ¿Es suficiente batear jonrones para ganarse un puesto en el Salón de la Fama? Lo fue en el pasado, en casos como los de Ralph Kiner y Harmon Killebrew, aunque hay que recordar que ambos se embasaron mucho más que Sosa. El problema con la carrera de Sosa es que está resumida en un número, 609, el total de palazos de vuelta completa que dio. A la defensiva, fue un jardinero bastante bueno cuando era joven y se robó algunas bases, pero nada de eso le aporta mucho a su caso.

    Y ofensivamente, más allá de los jonrones, Sosa era un bateador limitado. Su promedio de bateo de por vida fue de .273. No negociaba muchos boletos, salvo los intencionales. Incluso con los 609 cuadrangulares, creó menos carreras que Luis González, que recibió cinco votos en su único año en la boleta del Salón, y también que Fred McGriff, que sigue sin sumar suficiente apoyo de los votantes.

    Todo se reduce a los 609 jonrones, un número impresionante. Pero con los reportes de haber positivo en una prueba antidopaje y los rumores de uso de sustancias prohibidas que lo persiguieron en la última parte de su carrera, Sosa -- al igual que su gran rival McGwire -- nunca llegará a Cooperstown salvo que la actitud de los votantes cambie dramáticamente.

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  • Vladimir Guerrero deleitó a todos con su talento y su estilo único en el diamante

    Siempre existe la desafortunada tentación, tras oír historia tras historia sobre los niveles de pobreza que muchos peloteros dominicanos experimentaron siendo niños, a hacerse indiferente ante esa situación.

    Muchísimos jugadores hablan de pisos de tierra y largas jornadas trabajando en el campo, de que la única forma de escape era jugar pelota en la calle con guantes hechos de cartones de leche, pelotas de medias enrolladas y tubos de metal haciendo de bates.

    Pero quizás, después de un tiempo, esas historias nos dejen de impactar. Quizás seguimos oyéndolas, pero dejamos de escucharlas con atención. Dejan de llegarnos.

    El dominicano Vladimir Guerrero jugó a la pelota como nadie más lo hizo en su época, como nadie que yo haya visto jamás. Es adecuado decir que jugaba con alegría, divirtiéndose, pero había algo más que felicidad en su juego. Guerrero jugaba con una combinación de alegría y desesperación. Le hacía swing a todo. Hacía unos tiros espectaculares. Corría las bases como si estuviese corriendo por su vida. Y de cierta forma, supongo, lo estaba haciendo.

    Hace muchos años -15, al menos- Dan Le Batard escribió una historia para ESPN sobre Guerrero y lo que recuerdo con más claridad es al toletero hablando de cómo solía tomar agua de los charcos cuando era un niño. Creció sin electricidad, sin agua corriente, en un rancho con piso de tierra donde dormía en la misma cama con tres o cuatro familiares, dependiendo de la noche. En los peores momentos, el agua de charco era la única opción.

    Tuvo que retirarse de la escuela después del quinto grado para ayudar a su familia, pero aquello no fue un gran cambio. Para ese momento ya había perdido demasiados días de clase mientras trabajaba en el campo.

    Los pocos rayos de esperanza sólo aparecían en los juegos de béisbol que jugaban en Nizao. Todos los muchachos del barrio compartían los nueve guantes de pelota que una vez llevó al pueblo el ex grandeliga José Uribe González. Y todos soñaban, pero nadie soñaba más que Vladimir Guerrero.

    Y bueno, el especial del grupo era Vladimir. Tenía todo: tamaño, velocidad, un brazo impresionante y una coordinación vista-manos increíble. Uno de cada 20 millones sale así. La pregunta es, ¿qué tipo de pelotero quieres ser cuando tienes todo ese talento? ¿Quieres ser un bateador de poder? ¿Un campeón de bateo? ¿Alguien capaz de hacerlo todo?

    Guerrero se convertiría en una maravilla de beisbolista, un jugador casi imposible de imaginar. No puedo pensar en otra forma de describirlo. Después de darle una probada a las Grandes Ligas, jugando nueve encuentros tras ser subido en septiembre, se estableció a los 22 años con los Expos y desde entonces empezó a hacer cosas impresionantes, absurdas. Ese año bateó .302 a pesar de básicamente hacerle swing a cada pitcheo. Bateó para poder. Fue agresivo corriendo las bases, convirtiendo con la misma confianza sencillos en dobles, y también en outs. Sacó a 10 corredores desde los jardines en media temporada, e hizo tiros por encima del hombre del corte otras tantas veces.

    Vladimir Guerrero era un concentrado puro de pasión por el béisbol.

    En su primera temporada completa se convirtió en una súper estrella. Ese año bateó .324 con 38 jonrones y 109 carreras empujadas. Su slugging fue de .589. Anotó 108 carreras. Al año siguiente hizo lo mismo, sólo que con más jonrones y bases robadas, y su slugging fue de .600. Un año más tarde repitió la dosis, sólo que ahora con un promedio de bateo de .345 y .664 de slugging.

    Al año siguiente, decidió robar más bases, así que se estafó 37. El año entrante robó 40, quedándose a un jonrón de unirse al exclusivo club de los 40-40. El año próximo volvió a tener una temporada grandiosa, pero se lesionó. El año siguiente encabezó a su liga en carreras anotadas y bases alcanzadas. El otro año...

    Guerrero siguió produciendo y produciendo. Bateó .300 o más en 11 temporadas, y por encima de .324 en siete ocasiones, la misma cantidad del venezolano Miguel Cabrera y del puertorriqueño Roberto Clemente. Era un bateador de cualquier lanzamiento, un hombre que una vez pegó un hit ante un pitcheo que rebotó en el suelo y que en otra oportunidad sacó un doble contra un envío a la altura de su cara. Pero con ese estilo era capaz de poner las mismas estadísticas año tras año, un torbellino que todos los años promediaba cerca o muy cerca de 100 anotadas, 100 empujadas, 35 jonrones y 35 dobles.

    Y por impresionante que fuese todo aquello, algo más grande existía alrededor de Vladimir, una especie de aura. Era un natural. Había nacido para hacer esto. A Guerrero no le gustaba ver muchos videos. Tampoco se apoyaba mucho en los informes de los escuchas. Y día tras día, hacía algo que lucía imposible. Compañeros y oponentes quedaban siempre con la boca abierta. Su propio manager, un señor pelotero llamado Frank Robinson, dijo lo siguiente: "Cada día me encuentro a mí mismo diciendo, 'No puedo creer que hizo eso.'"

    Jugar aquel tipo de béisbol a toda máquina todo el tiempo tuvo sus efectos secundarios. Guerrero no era perfecto. Le tiraba a todo, así que pocas veces negociaba boletos, salvo que fuesen intencionales (encabezó su liga cinco veces en pasaportes intencionales, pero promedió sólo 34 boletos no intencionales por cada 150 juegos). Hizo algunos de los tiros más sensacionales de su época (tuvo 126 asistencias, cada una espectacular a su manera), pero también cometió 125 errores. Se robó 181 bases, pero lo sacaron robando 94 veces.

    Ese era Vladimir Guerrero. Todo lo hacía a toda máquina. Hacía swing para sacarla todo el tiempo. Tuvo bajones grandes, pero su éxito fue aun mayor. Era un pelotero fantástico.

    En cuanto a su caso para el Salón de la Fama, hay que decir que no entró en su primer año por dos factores. Uno, su carrera se quedó un poco corta. Se retiró a los 36 años y no acumuló algunos de los números mágicos, como 3,000 hits (2,590) o 500 jonrones (449). Pero incluso así, el dominio que demostró en el plato (.318 de promedio de bateo, 25to mejor de todos los tiempos con .553 de slugging, más 34to en OPS con .931) hubiese sido suficiente para entrar en su primera oportunidad en un año normal. Pero se vio en una boleta demasiado repleta.

    Terminó con el 71.7% de los votos, a unos pocos del 75% requerido. Este año debe de terminar con más del 90%. Cooperstown será un sitio mucho más divertido cuando eso ocurra.

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  • Vladimir Guerrero con fuertes argumentos al Salón de la Fama por su gran talento

    Tim Raines está convencido de que no será el último miembro de los Expos en ser exaltado al Salón de la Fama del Béisbol. Raines cree que el dominicano Vladimir Guerrero podría ser exaltado tan pronto como este mismo año.

    "No estoy seguro si va a entrar con la gorra de los Expos o no", dijo Raines recientemente. "Queda otro más (Larry Walker) y también jugué con él".

    Durante su carrera de 16 temporadas en las Grandes Ligas, que se extendió desde 1996 hasta el 2011 e incluyó estadías con los Expos, Angelinos, Rangers y Orioles, Guerrero jugó principalmente como jardinero, bateando .318 con 499 jonrones y 1,496 carreras empujadas. Fue convocado en nueve ocasiones al Juego de Estrellas.

    Decir que Guerrero era un hombre al que le gustaba hacer swing sería un eufemismo. Por ejemplo, durante un juego ante los Orioles con los Angelinos en el 2009 conectó una pelota que pegó primero en el suelo y la mandó de hit hacia el jardín izquierdo.

    Incluso como bateador designado, Guerrero fue lo suficientemente productivo para ayudar a los Rangers a llegar a la Serie Mundial del 2010. Fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2004 después de guiar a los Angelinos a la corona de la División Oeste de la Liga Americana. Dueño de uno de los mejores brazos entre los jardineros de su generación, retiró a 124 corredores en las bases.

    "Podía correr, lanzar, era tan completo como podía ser una persona", dijo el manager de los Angelinos Mike Scioscia, quien dirigió seis años a Guerrero. "Además, era un tremendo competidor, como pudimos ver cuando llegó aquí. Quería hacer las cosas bien y que al equipo le fuese bien".

    "Sé que cuando se unió a nosotros en el 2004 llegamos a la postemporada. Fue la primera vez para él. Nadie en las Grandes Ligas estuvo más entusiasmado que Vladimir Guerrero cuando tuvo su primera oportunidad de estar en los playoffs".

    A pesar de lo bueno que fue, Guerrero no fue exaltado al Salón de la Fama en su primer año de elegibilidad. Fue nombrado en el 71.7% de las boletas enviadas por los miembros de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica. Un jugador debe recibir al menos el 75% de los votos para ser seleccionado y cada miembro puede votar hasta por 10 candidatos.

    El anuncio del grupo del 2018 se hará el 24 de enero. La ceremonia de exaltación será el 29 de julio en Cooperstown, Nueva York.

    "No tengo la más mínima duda de que es un Salón de la Fama", dijo Scioscia. "Ha debido entrar en su primer año. Pero será un Salón de la Fama".

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  • El criterio de un votante a favor de Omar Vizquel para el Salón de la Fama

    El venezolano Omar Vizquel no es el mejor campocorto de todos los tiempos, pero duró más que cualquier otra leyenda en la posición defensiva más importante del béisbol. Eso es parte del motivo por el que terminé votando por siete jugadores en la boleta del 2018 para el Salón de la Fama y no solamente por los cinco candidatos que, para mí, son incuestionables.

    Llevo años votando por Larry Walker, Mike Mussina y Curt Schilling y no tuve que pensar mucho para decidir que Jim Thome y Chipper Jones merecían apoyo en su primer año en la papeleta. Pero tuve que investigar un poco para votar por Vizquel.

    Vizquel se parece en muchos sentidos a Ozzie Smith - un mago a la defensa que jugó por equipos muy buenos y que se convirtió en una amenaza al bate después de cumplir los 30 años de edad.

    Si hace falta algo más para considerarlo un Salón de la Fama, está el hecho de que además de ganar 11 Guantes de Oro, disputó 2,709 compromisos en el campo corto - más que cualquier otro jugador en la historia.

    Cal Ripken Jr. tenía 36 años de edad cuando se trasladó de las paradas cortas a la tercera base. Alex Rodríguez tenía solamente 28 cuando accedió a esa transición para crearle espacio a Derek Jeter, quien jugó como torpedero hasta sus 40 años pero se quedó 35 juegos corto del récord de Vizquel.

    Continuando la tradición de grandes torpederos venezolanos de lujo establecida por Luis Aparicio, Chico Carrasquel y Ozzie Guillén, Vizquel debutó con los Marineros en 1989, un mes antes de cumplir los 22 años de edad. El oriundo de Caracas fungió como torpedero titular en Grandes Ligas hasta el 2008, con los Gigantes. Posteriormente, fue short de medio tiempo y utility por los Rangers, Medias Blancas y Azulejos.

    De 1994 al 2004, Vizquel fue el jugador más confiable en los Indios. Sus nueve Guantes de Oro consecutivos en la Liga Americana les permitieron a los equipos de Mike Hargrove maximizar un cuerpo monticular que en pocas ocasiones se separó del montón.

    Vizquel bateó apenas .220 en su campaña de novato con los Marineros, pero en su mejor temporada (1999) finalizó con promedio de .333 con OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .833. A sus 35 años de edad, fijó una marca personal con 14 jonrones, pero su insignia como bateador fue su habilidad para poner la bola en juego y hacer trabajar al pitcher contrario. Vizquel se encuentra en el 43er lugar en la lista de todos los tiempos con 2,877 imparables, pero lo que lo distingue es su proeza defensiva.

    Además de juegos disputados, Vizquel el líder de por vida entre los campocortos en porcentaje de fildeo (.985) y doble-matanzas ejecutadas (1,734). En cuanto a su alcance se refiere, Vizquel se asemeja más a Barry Larkin que a Robin Yount o a Smith, pero nadie tenía manos más seguras o mejor juicio. Esperemos que eso no pase desapercibido por los votantes.

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  • De los jugadores activos, ¿cuáles han mejorado sus argumentos para Cooperstown?

    Los jugadores elegidos al Salón de la Fama de Béisbol serán anunciados el 24 de enero.

    Entonces, es un buen momento para especular y preguntarnos: ¿Cuáles de los ligamayoristas activos podrían llegar algún día a Cooperstown? No estamos hablando de los más fáciles: El japonés Ichiro Suzuki, el dominicano Albert Pujols y el venezolano Miguel Cabrera, sino de algunas otras súper estrellas que podrían pasar al selecto grupo de inmortales del béisbol. Estamos hablando de los candidatos en la "raya", los jugadores que estarían en camino a llegar pero que todavía no lo están.

    El año pasado realizamos un ejercicio similar durante el invierno, pero la versión de este año viene con un giro. ¿Cuáles de los jugadores en la raya para ingresar al Salón de la Fama mejoraron sus oportunidades durante el 2017? ¿Cuál historial luce mejor que hace un año? Estos 10 nombres deben sonar la campana. (Nota: Las comparaciones históricas a continuación son basadas en números similares trazados por Bill James y, en este caso, son jugadores retirados que jugaron la misma posición y son los más parecidos en estadísticas de acuerdo con su edad actual).

    Zack Greinke, LD, 34 años de edad
    Carrera: 172-107, 3.40 de efectividad (EFE), 56.9 bWAR
    2017: 17-7, 3.20 EFE, 6 bWAR
    Comparación histórica: Mike Mussina

    Cuando exploramos el tema de un jugador activo, entre los candidatos en la raya del Salón de la Fama del invierno pasado, escribí acerca de Greinke lo siguiente: "Necesita terminar su carrera con más temporadas parecidas a las que tuvo del 2011 al 2015, a diferencia de su primer año sin brillo en Arizona, si quiere reforzar su candidatura a Cooperstown".

    Eso es exactamente lo que hizo en el 2017. En su segundo año con los D-backs, Greinke tuvo mejor efectividad que en el 2016, fue elegido a otro Juego de Estrellas, ganó otro Guante de Oro y estuvo cuarto en las votaciones del Cy Young de la Liga Nacional. De paso, su nombre estuvo entre las conversaciones sobre los lanzadores que caracterizan su era.

    Max Scherzer, LD, 33 años de edad
    Carrera: 141-75, 3.30 EFE, 7.6 bWAR
    Comparación histórica: Johan Santana

    El tercer Cy Young de Scherzer lo coloca en un selecto grupo. Diez lanzadores en la historia han ganado la misma cantidad de Premios Cy Young, y de ellos, sólo Roger Clemens y Clayton Kershaw no se han consagrado en Cooperstown (todavía).

    El criterio para ser un lanzador abridor considerado para Cooperstown ha cambiado en los años recientes, y continuará así. Para el tiempo que el nombre de Scherzer aparezca en la boleta, probablemente sea evaluado por sus fortalezas en la etapa dominante de su carrera.

    Craig Kimbrel, LD, 29 años de edad
    Carrera: 1.80 EFE, 291 salvamentos, 14.8 K/9, 18 bWAR
    2017: 1.43 EFE, 35 rescates, 16.4 K/9, 3.6 bWAR
    Comparación histórica: Jonathan Papelbon

    Son pocos los relevistas en Cooperstown, y el debate sobre su valor en la actualidad se enfoca en la especialización de papeles. Esa es la razón principal por la cual Trevor Hoffman, el líder de salvamentos de todos los tiempos en el Viejo Circuito, aún no está en el Salón. Si Hoffman se consagra este año, será el primer relevista a tiempo completo elegido desde Rich "El Ganso" Gossage en 2008.

    Especialista o no, algunos han sido mejores que Kimbrel desde que éste debutó en el 2010, pero sólo unos pocos fueron dominantes como él en el 2017. El destino de Kimbrel será decidido por la filosofía colectiva del grupo de votantes, pero al menos la campaña tan excepcional que tuvo en el 2017 lo debe catapultar a las conversaciones.

    Yadier Molina, C, 35 años de edad
    Carrera: .284/.336/.403, 126 jonrones, 35.4 bWAR, 8 Guantes de Oro
    2017: .273/.312/.439, 18 jonrones, 2 bWAR
    Comparación histórica: Bill Freehan

    El caso de Molina para Cooperstown será basado en su defensa y vendrá con la parte justa de los detractores. Los ocho Guantes de Oro del boricua son la tercera mayor cantidad para un receptor (detrás del puertorriqueño Iván Rodríguez y Johnny Bench), pero sus números ofensivos no son suficientes para que sea considerado por su cuenta.

    Entonces, cualquier ofensiva que produzca Molina de aquí en adelante reforzaría su candidatura. La temporada 2017 presenta una perspectiva conflictiva. Por un lado, el promedio de bateo y el porcentaje de embasarse del cátcher de los Cardenales fue más bajo de lo que él ha registrado en su carrera. Por otro lado, Molina tuvo su segundo mayor cantidad de jonrones y mejoró su marca de carreras impulsadas en una temporada a 82.

    Buster Posey, C, 30 años de edad
    Carrera: .308/.376/.474, 128 jonrones, 37.5 bWAR
    2017: .320/.400/.462, 12 jonrones, 4 bWAR
    Comparación histórica: Gabby Hartnett

    Los Gigantes no fueron muy buenos en el 2017, pero su receptor, como de costumbre, sí lo fue. De manera callada, Posey disfrutó quizás de su mejor temporada ofensiva desde que se alzó con el galardón de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en el 2012. Luego de nueve temporadas, el OPS+ de 135 de Posey es el segundo mejor de todos los tiempos entre los receptores, detrás de Mike Piazza.

    Ese detalle dice mucho sobre sus posibilidades de ingresar al Salón de la Fama, aunque probablemente incida cuánto tiempo más Posey continúe detrás del plato. Una cuarta parte de los partidos que disputó el receptor de San Francisco la temporada pasada fue como titular en la primera base. Mientras más tiempo pase en la inicial, más llamativa será la falta de poder de Posey para los votantes.

    CC Sabathia, LZ, 37 años de edad
    Carrera: 237-146, 3.70 EFE, 60.7 bWAR
    2017: 14-5, 3.69 EFE, 2.8 bWAR
    Comparación histórica: Mike Mussina

    El caso de Sabathia podría ser una prueba de fuego en cuanto a cómo los votantes evaluarían a los abridores de una era en que se les pidió que hicieran menos que antes. Y su temporada del 2012 podría influir en los votantes, quienes antes de la temporada pasada lo veían sin los números suficientes para ingresar al Salón de la Fama.

    Chris Sale, LZ, 28 años de edad
    Carrera: 91-58, 2.98 EFE, 37.1 bWAR
    2017: 17-8, 2.90 EFE, 6 bWAR
    Comparación histórica: Juan "Terín" Pizarro

    Realmente no hay una buena comparación histórica para Sale. Él lanza como Randy Johnson, pero disfruta de una carrera más exitosa a más temprana edad. Se clasifica similar al venezolano Johan Santana en anotaciones, pero no ha ganado un Cy Young ni un título de efectividad.

    A sus 28 años de edad, Sale todavía no ha tenido el honor de ganar un Cy Young ni un liderato de efectividad. Pero sí cuenta con dos títulos de ponches y la mejor proporción de por vida de ponches y bases por bolas entre los abridores calificados. Con algunos otros premios, su historial podría colocarse entre los mejores de todos los tiempos.

    Giancarlo Stanton , OF, 28 años de edad
    Carrera: .268/.360/.554, 267 jonrones, 35.1 bWAR
    2017: .281/.376/.631, 59 jonrones, 7.6 bWAR
    Comparación histórica: Juan "Igor" González

    Luego de su enérgica temporada del 2017, Stanton ahora es dueño de dos títulos de jonrones de su liga, un premio al Jugador Más Valioso, cuatro convocaciones al Juego de Estrellas y dos Bates de Plata. Todavía tiene variadas maneras de llegar a Cooperstown, pero cuenta con grandes oportunidades para alcanzar las mayores marcas de poder en Grandes Ligas.

    Stanton está firmado por los próximos 10 años. Durante ese período, necesitará promediar al menos 23.3 cuadrangulares por año para alcanzar los 500 y 33.3 por año para los 600. Y si de verdad queremos soñar… 43.3 para los 700.

    Justin Verlander, LD, 34 años de edad
    Carrera: 188-114, 3.46 EFE, 56.6 bWAR
    2017: 15-8, 3.36 EFE, 6.4 bWAR
    Comparación histórica: Dwight Gooden

    Es posible que Verlander haya llenado en el 2017 el último encasillado en su currículum para el Salón de la Fama: Un campeonato de Serie Mundial. ¿Qué más tiene que demostrar? Verlander ahora tiene su anillo de campeón, un Cy Young, un premio al Jugador Más Valioso, el premio al Novato del Año, dos títulos divisionales, dos juegos sin hit ni carrera, un título de efectividad, cuatro títulos de ponches y la fama como el lanzador más dominante y de poder de su generación.

    La candidatura de Verlander para Cooperstown lucía turbia hace dos inviernos, cuando el derecho venía de tener dos temporadas insatisfactorias seguida de un año plagado de lesiones. Pero luego de reponerse y disputar dos grandes campañas, Verlander luce mejor que nunca para ser consagrado en el Salón. Sus nuevos reconocimientos también deben de ayudarlo.

    Joey Votto, 1B, 34 años de edad
    Carrera: .313/.428/.541, 257 jonrones, 54.8 bWAR
    2017: .320/.454/.578, 36 jonrones, 7.5 bWAR
    Comparación histórica: Jason Giambi

    Votto comanda la zona de strike mejor que cualquier otro bateador desde Barry Bonds. En el 2017, esas destrezas de embasarse lo colocaron a dos puntos de conseguir su segundo premio al JMV de la Nacional. Cuando el nombre de Votto aparezca en la boleta del Salón de la Fama, el grupo de votantes probablemente se cuestione qué rastro haya dejado Votto en el transcurso de su carrera: ¿Empujó las carreras suficientes?

    Comoquiera, el caso de Votto será fascinante cuando él sea comparado con otros jugadores exaltados al Salón en su posición. Votto es una máquina de embasarse en una era en que eso se valora por encima de lo demás. Su porcentaje de embasarse de .428 de por vida está empatado en el octavo lugar de todos los tiempos con el legendario toletero Jimmie Foxx. Pero ha remolcado apenas 830 carreras en 11 temporadas. ¿Cómo se compararía a Votto, por decir, con el inmortal Frank Thomas, quien se embasaba de manera similar y conectó 344 cuadrangulares con 1,183 remolcadas en sus primeros 11 años en la liga como primera base?

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  • Jack Morris y Allan Trammell contentos de ingresar al Salón de la Fama

    LAKE BUENA VISTA, Florida -- Lo que podría ser una clase del Salón de la Fama del 2018 llena de estrellas comenzará con Jack Morris y Alan Trammell, dos miembros de los Tigres de 1984 que tuvieron que esperar un buen tiempo para ser inmortalizados.

    Morris, el héroe de los Mellizos en la victoria del Juego 7 de la Serie Mundial de 1991 y consiguió 254 victorias en su carrera de 18 temporadas, y Trammell, cuatro veces ganador del Guante de Oro y Jugador Más Valioso del Clásico de Otoño de 1984, fueron compañeros en el último club de los Felinos en conquistar un título.

    "Creo que esta es la mejor manera de ingresar", dijo Morris. "El entrar con un muchacho que ha significado tanto para mí y que en mi opinión ha sido ignorado".

    Trammell y Morris estuvieron entre 10 candidatos en la boleta de la Era Moderna, que incluye a las figuras cuyas carreras causaron impacto entre 1970 y 1987. También se convirtieron en los primeros en ser inmortalizados en vida por dicho comité desde Bill Mazeroski en el 2001.

    "No puedo contener la alegría", declaró Trammell. "Pienso que Jack merecía estar ahí desde hace varios años. Pero, de cualquier manera, es un honor ingresar con Jack y los que sean elegidos por los cronistas. Será una gran clase. Será un gran honor ser parte de aquel grupo".

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  • Jack Morris y Alan Trammell elegidos al Salón de la Fama por el Comité de la Era Moderna de Béisbol

    LAKE BUENA VISTA, Florida, EE.UU. -- En un reflejo del logro más importante durante su carrera, Jack Morris ganó su exaltación al Salón de la Fama en extra innings.

    Morris y Alan Trammell, excompañeros en los Tigres de Detroit, fueron elegidos el domingo nuevos miembros del recinto de Cooperstown, por un panel de 16 hombres que contempló a 10 candidatos de la era moderna --de 1970 al 87.

    El exlanzador Morris obtuvo 14 votos, mientras que Trammell, quien se desempeñó como campocorto, obtuvo 13, uno más del mínimo necesario.

    Serán exaltados al Salón de la Fama el 29 de julio, y acudirán juntos. Fueron compañeros en el equipo de los Tigres que conquistó la Serie Mundial de 1984, comenzaron su carrera en ese club en 1977 y permanecieron ahí durante 13 campañas.

    "El tiempo que he pasado preguntándome si este día llegaría parece haberse esfumado ahora, porque llegó. Es asombroso", comentó Morris, de 62 años, en una conferencia telefónica.

    Trammell se dijo abrumado.

    "Me di cuenta de que esto podría no ocurrir, y lo había aceptado, de verdad", dijo. "Si la gente pensaba que me había quedado corto, yo podía aceptar eso".

    Morris logró 254 victorias, la más famosa de las cuales fue una blanqueada en 10 innings, para que los Mellizos de Minnesota superaran 1-0 a los Bravos de Atlanta en la Serie Mundial de 1991.

    "Sin duda, ése fue el momento que me definió en el béisbol", coincidió Morris. "Jamás pensé tener problema con aquello, y sabía que podría superarlo si lo había. Así que esa noche tuve la mejor mentalidad que he tenido en toda mi carrera".

    Trammell fue elegido seis veces al Juego de Estrellas y ganó en cuatro ocasiones el Guante de Oro como campocorto. Anotó 1.231 carreras y produjo 1.003, con un promedio de bateo de .285.

    El receptor Ted Simmons se quedó a un voto de ser elegido. A Marvin Miller, exlíder del sindicato de peloteros, le faltaron cinco de los 12 votos necesarios.

    Tampoco resultó elegido el cubano Luis Tiant, quien lanzó 19 años en las mayores, principalmente con los Indios de Cleveland y los Medias Rojas de Boston.

    La Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BBWAA, por sus iniciales en inglés) define a los otros nuevos miembros del Salón de la Fama, y los resultados de su votación se anunciarán el 24 de enero. Chipper Jones, Jim Thome y el venezolano Omar Vizquel figuran entre 19 candidatos debutantes. Entre quienes habían aparecido ya en la papeleta, están Trevor Hoffman, el dominicano Vladimir Guerrero, Edgar Martínez, Roger Clemens y Barry Bonds.

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  • ¿Tiene auténticos argumentos Omar Vizquel para el Salón de la Fama?

    CLEVELAND -- En Cleveland, sólo es necesario mencionar su primer nombre. Di "Omar" y una sola persona viene a la mente de los fanáticos de los Indios. Si no crecieron viéndolo hacer maravillas en el medio del cuadro, seguramente escucharon a los mayores contar historias de su grandeza defensiva.

    El venezolano Omar Vizquel fue un mago en el campo corto de la Tribu, y nadie puede negar su lugar como uno de los jugadores más grandes de la franquicia. Ahora, los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA) deben hacerse la siguiente pregunta: ¿Es Vizquel un Salón de la Fama?

    Para ser elegido, un jugador debe aparecer en al menos el 75% de las boletas entregadas. Los resultados de la elección serán anunciados el 24 de enero. 

    Los argumentos de Vizquel para ser inmortalizado se apoya mayoritariamente en sus destrezas defensivas. El hecho de que la gloria de los Cardenales, Ozzie Smith, ya está en Cooperstown podría ayudar su causa. Pero las cosas nunca son tan sencillas.

    Video: Vizquel started HOF-worthy career with Mariners

    Omar vs. Ozzie
    Empecemos comparando los números ofensivos de Vizquel y los de Smith. En 24 temporadas en las Grandes Ligas, Vizquel bateó .272/.336/.352, una línea muy similar a la de .262/.337/.328 que dejó Smith en 19 campañas. Los números de Vizquel promediados a 162 juegos (33 extrabases, 52 carreras empujadas, 79 carreras anotadas, 22 bases robadas y 56 boletos) son muy similares a los de Smith (31 extrabases, 50 carreras empujadas, 79 carreras anotadas, 37 bases robadas y 67 boletos).

    Sus caminos se separan cuando se toma en cuenta el contexto de las épocas en las que jugaron. Vizquel tuvo 82 de OPS+, lo que significa que estuvo 18% por debajo del bateador promedio de Grandes Ligas en su carrera. Smith, aun cuando sus promedios son similares a los del caraqueño, tuvo OPS+ de 87. Vizquel terminó por encima del promedio en dos temporadas, mientras que Smith en cuatro.

    Entre los 135 miembros del Salón de la Fama con al menos 4,000 visitas al plato, el OPS+ de Vizquel lo colocaría empatado en el último lugar con el también venezolano Luis Aparicio y Rabbit Maranville.

    Video: Vizquel extended his great career with White Sox

    Utilizando el WAR de Baseball-Reference, no sólo hay un considerable espacio entre Vizquel y Smith ofensivamente (47.8 oWAR de Smith, comparado con 32.2 oWAR de Vizquel), sino también defensivamente (43.4 dWAR para Smith y 28.4 dWAR para Vizquel). Esto no significa que el WAR defensivo de Vizquel esté por debajo del promedio. De hecho, sería el 8vo más alto entre los miembros del Salón de la Fama. Es sólo que el de Smith es de otro mundo, el más alto de todos y sin importar la posición.

    Vizquel tuvo un tope de 2.5 de WAR defensivo en 1993, mientras que Smith tuvo ocho temporadas con al menos 2.5 de dWAR en su carrera (su tope fue 4.7 en 1989). Entre los miembros del Salón de la Fama que jugaron al menos el 80% de sus juegos en las paradas cortas, el dWAR de Vizquel sería el quinto detrás de Smith, Joe Tinker (34.3), Aparicio (31.6) y Maranville (30.8).

    Mirando el WAR general, Smith con su 76.5 es actualmente 34to entre los miembros de Cooperstown (entre Robin Yount y Paul Molitor). Vizquel se retiró con un WAR de 45.3, que lo ubicaría en el sitio 108.

    Entre los jugadores del campo corto considerados en el sistema JAWS de Jay Jaffe, que compara a jugadores con miembros del Salón de la Fama en sus posiciones, Smith es octavo (59.4 JAWS) y Vizquel 43ero (36.0 JAWS). El JAWS promedio de los torpederos inmortales es de 54.8.

    Video: Vizquel joins HOF ballot, spent four years as Giant

    La única ventaja de Vizquel sobre Smith está en los totales que acumuló gracias a una carrera más larga. Vizquel sumó 2,877 hits, incluyendo 456 dobles, 77 triples y 80 jonrones. Tuvo 1,445 anotadas, 951 empujadas, se robó 404 bases y terminó con casi tantos boletos (1,028) como ponches (1,087). En esas categorías, Smith sólo está por encima de Vizquel en robos (580) y bases por bolas (1,072 vs 589 ponches).

    El veredicto
    Vizquel ganó 11 Guantes de Oro y fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores jugadores defensivos de su generación. Fue parte de aquellos súper equipos de Cleveland en los años 90 y se ganó merecidamente su lugar en el Salón de la Fama de los Indios, a donde entró en el 2014. Tiene la sexta mayor cantidad de hits entre defensores del campo corto y es cuarto entre los bateadores ambidextros. Vizquel también terminó como el líder de todos los tiempos en doble-plays (1,734), partidos jugados (2,709) y porcentaje de fildeo (.985) entre los torpederos. 

    Entonces, ¿es un Salón de la Fama?
    Vizquel no luce como un candidato de primera boleta, y sus argumentos para el Salón de la Fama lo colocan en el mejor de los casos en el borde, especialmente cuando se le compara con Smith y otros torpederos de Cooperstown. Dicho eso, en el Salón hay torpederos que batearon poco y eran espectaculares con el guante. Los argumentos a favor de Vizquel pueden lucir mayores cuando se le compara con jugadores como Aparicio y Maranville, en vez de con Smith.

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  • Luis Tiant ahora tiene otra oportunidad de entrar al Salón de la Fama

    El cubano Luis Tiant tiene quizás uno de los más extraños historiales de votación para el Salón de la Fama en la historia. En su primer año en la boleta, 1998, Tiant recibió 30.9% de los votos. Para ese momento, básicamente cada pelotero que había recibido un porcentaje así de alto en su primer año en la papeleta fue eventualmente exaltado. Sólo entre los lanzadores, la lista incluye a Jim Bunning (que casi entra vía la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica y fue elegido por el Comité de Veteranos), Early Wynn, Don Drysdale, Catfish Hunter y el dominicano Juan Marichal, entre otros.

    La única excepción fue Maury Wills, que arrancó con 30.3% y subió eventualmente hasta 41% antes de perder fuelle.

    Y esto es lo más raro del historial de votos de Tiant: Estuvo en la boleta por 15 años, pero nunca volvió a acercarse a ese 30.9% de apoyo. Es más, no pasaría más nunca del 20%. Algo realmente drástico pasó entre el primer año de la candidatura de Tiant y el segundo.

    ¿Qué cambió? La llegada de una cantidad de ganadores de 300 juegos.

    Tiant creció en Cuba. Su padre, también llamado Luis, fue un destacado lanzador en las Ligas Negras. El jugador de las Ligas Negras Buck O'Neil solía decir que Luis Eleuterio Tiant tenía uno de los mejores virajes a primera base en la historia del juego. El padre, como el hijo, utilizaba variados y extraños movimientos para distraer al bateador y sacarlo de su timing.

    Video: 1975 WS Gm1: Tiant shuts out the Reds in Game 1

    "No era nada divertido enfrentarlo", dijo O'Neil. 

    El joven Luis era parecido, mostrándoles su espalda a los bateadores, atacándolos con distintos ángulos del brazo. Pero lo que mucha gente suele olvidar de Tiant es que cuando llegó a las Grandes Ligas con los Indios no necesitaba de ninguna de esas triquiñuelas. Con 26 años, en la temporada de 1967, Tiant lideró a las Grandes Ligas promediando más de un ponche por inning.

    Y después tuvo un año legendario en 1968. Puede que la gente no se dio cuenta de lo fantástico que estuvo Tiant ese año porque fue la misma temporada en la que Bob Gibson tuvo 1.12 de efectividad y Denny McLain ganó 31 juegos. Pero la efectividad de 1.60 de Tiant fue la más baja en la Liga Americana desde el fin la época de la Bola Muerta. Sus 5.30 hits permitidos por cada nueve actos son segundos, sólo por detrás de la temporada de Nolan Ryan en 1972. Tiant además lideró al joven circuito con nueve blanqueos.

    Fue una campaña histórica, una de las mejores de todos los tiempos. Pero como McLain ganó 31 juegos, Tiant no se llevó ningún premio aquella temporada. 

    La carrera de Tiant dio un giro después de eso. Tuvo la poca fortuna de jugar para unos Indios que no podían anotar carreras. El receptor de los Tigres, Bill Freehan, dijo alguna vez que si Tiant hubiese tenido a la ofensiva de los Tigres apoyándolo hubiese podido ganar 40 juegos. Y en 1969, los Indios se desarmaron totalmente. Cuando terminó la temporada, Cleveland cambió a Tiant a Minnesota.

    Tiant luego se lesionó el hombro. Le siguieron una serie de lesiones menores y de un golpe su carrera parecía acabada. Los Mellizos lo dejaron en libertad. Los Bravos lo firmaron, pero lo dejaron libre menos de un mes después. Con apenas 30 años, parecía que ya no tenía cabida en el béisbol.

    Video: 1975 ALCS Gm1: Tiant gets final out for complete game

    Tiant firmó entonces con Boston. En el primer inning de su primer juego, contra los Reales, llenó las bases a punta de boletos y recibió un triple del también cubano Octavio "Cookie" Rojas. Tiant permitió dos carreras más en una presentación como relevista y recibió cuatro rayitas en su próxima apertura.

    "Ya es suficiente", escribió el Boston Globe.

    Pero a mediados de julio. Tiant lanzó 10 innings en blanco contra Minnesota. Eso logró que dejaran en el equipo. Tiant abrió, relevó e hizo todo lo que pudo para ayudar. No parecía haber un puesto en el roster para él en 1972, pero logró quedarse cuando los Medias Rojas cambiaron al relevista Sparky Lyle.
    Tiant estuvo grandioso en 1972. Lanzó los primeros tres meses desde como relevista y después volvió a la rotación. Cerró ese año con 1.50 y récord de 12-5 como abridor, lanzando en algún momento cuatro blanqueos seguidos. Para ese momento, ya había adoptado el windup de su padre y jamás soltaría la bola de la misma manera. Ese año, por segunda vez en su carrera, lideró a la Liga Americana en efectividad (1.91) 

    El estilo de Tiant lo ayudó a ganar 20 juegos en cada una de las próximas dos temporadas, y en 1975 lanzó maravillosamente bien en la postemporada, llevando a los Medias Rojas hasta el Juego 7 de la Serie Mundial. En ese Clásico de Octubre, su padre lo vio lanzar en persona por primera vez desde que salió de Cuba.

    Tiant se mantuvo activo por mucho tiempo, lanzando hasta que tenía 41 años de edad. Entre 1979 y 1981, dejó marca de 12-16 con 4.76 de efectividad, lo que sumó algunos puntos a su efectividad y le quitó otros a su porcentaje de victorias. Pero más importante que eso, perdió su momento.

    Catfish Hunter se retiró después de la campaña de 1979 y en ese momento sus números de por vida eran muy similares a los de Tiant: 

    Hunter: 224-166, 3.26 EFE, 104 EFE+, 2,012 K, 954 BB
    Tiant: 217-156, 3.21 EFE, 118 EFE+, 2,270 K, 1,027 BB

    Pero Hunter entró a la boleta del Salón de la Fama contra nombres como
    Jim Bunning, Mickey Lolich, Lew Burdette y Wilbur Wood - ninguno de los cuales ganó más de 224 juegos- y fue elevado al Salón de la Fama en tres años.

    Al retrasar su retiro, que ocurrió finalmente tras la temporada de 1982, las cosas fueron distintas para Tiant. En su primer año en la boleta, sus rivales también fueron Bunning, Lolich y Wood, y Tiant sacó el 30.9%. El año siguiente, sin embargo, fueron incluidos entre los elegibles Gaylord Perry (314 ganados), Ferguson Jenkins (284 ganados) y Jim Kaat (283 ganados). El total de votos de Tiant se redujo en dos tercios.

    Al año siguiente entró Jim Palmer. Dos años después, debutó Tom Seaver en la papeleta, y luego Phil Niekro, y Steve Carlton y Don Sutton. Nunca en la historia del béisbol habían entrado a la boleta tantos lanzadores estelares en tan poco tiempo. Y los números vitalicios de Tiant, que lucían tan buenos cuando Hunter entró en la boleta- ahora se veían reducidos. 

    ¿Qué oportunidad tiene Tiant ahora que es elegible nuevamente para el Salón, ahora por la vía del Comité de Béisbol de la Era Moderna? Probablemente no muy buenos, con la atención fijada en Jack Morris, que llegó tan cerca en la votación de la BBWAA. 

    Tiant tiene sólidos argumentos. Es 41ero de todos los tiempo en ponches, 24to en blanqueos, 40mo en WAR y 49no en WPA. Pero Tiant nunca ha entrado a la boleta en el mejor momento. Tanto, que hay que preguntarse si eso cambiará algún día.

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  • Bonds pretende seguir aumentando sus votos para el Salón de la Fama

    SAN FRANCISCO -- Barry Bonds y Jeff Kent con frecuencia aparecían juntos en la alineación de los Gigantes. Sin embargo, en el tema de las votaciones para el Salón de la Fama en los últimos años, Bonds continúa alejándose de Kent.

    Bonds y Kent encabezan a los ex integrantes del club de San Francisco en la boleta para el Salón de la Fama en el 2018, que fue revelada el lunes. Pero vale señalar que el impulso en sus respectivas candidaturas luce muy diferente.

    Bonds parece seguir subiendo hacia un puesto en Cooperstown, muy adecuado para el líder de jonrones de todos los tiempos y el siete veces Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Recibió el 44.3% de los votos en el 2016, un aumento del 36.8% el año anterior. El ex cañonero tuvo otro ascenso en el 2017 a 53.8%. Se necesita el 75% de los votos para ser elegido.

    Por el lado opuesto, el apoyo de Kent se ha visto estancado. Los porcentajes de las votaciones han variado del 15.2 en el 2014, 14.0 en el 2015, 16.6 en el 2016 y 16.7 el año pasado.

    Los votantes aparentemente se han olvidado de lo impresionante que Kent fue con el bate. Pegó 351 de los 377 cuadrangulares de su carrera como intermedista, la mayor cantidad entre los jugadores de dicha posición.

    Uno de los posibles motivos por el poco entusiasmo por Kent entre los votantes podría ser porque su defensa no sobresalió -- en comparación con la del puertorriqueño Roberto Alomar, un segunda base que fue inmortalizado en el 2011, su segundo año en la boleta. También existe la idea de que Kent se enfrenta a muchos excelentes candidatos cada año, algo que afecta su apoyo.

    "Creo que pertenece en el Salón de la Fama", expresó acerca de Kent el ex directivo de los Gigantes, Pete Magowan. "Después de la Segunda Guerra Mundial, no creo que nadie haya sido mejor que Jeff Kent".

    Un nuevo candidato vinculado a los Gigantes es el torpedero venezolano Omar Vizquel, quien jugó del 2005 al 2008 en San Francisco. Los expertos piensan que Vizquel, quien firmó con los Gigantes como agente libre, reafirmó sus posibilidades para el Salón de la Fama al integrarse a San Francisco, que le permitió demostrar sus diversas habilidades ante una nueva audiencia después de jugar de 1989 al 2004 con los Marineros e Indios en la Liga Americana.

    Vizquel se convirtió en el primer campocorto de los Gigantes en ganar un Guante de Oro en el 2005 y volvió a recibir el reconocimiento en el 2006. También bateó .265 con 67 estafadas como miembro de los Gigantes. Vizquel rompió el récord de partidos como torpedero de su compatriota y Salón de la Fama, Luis Aparicio, jugando con San Francisco en mayo del 2008.

    Otro ex integrante de los Gigantes que está en la boleta es el inicialista Aubrey Huff, quien fue parte de los equipos campeones de la Serie Mundial en el 2010 y 2012.

    Los resultados de las votaciones de este año se anunciarán el 24 de enero por MLB Network y MLB.com.

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  • ¿Podrá Edgar Martínez dar el último salto al Salón de la Fama?

    SEATTLE -- La carrera de Edgar Martínez con los Marineros empezó tarde, así que él sabe mejor que nadie que, al fin y al cabo, lo importante es cómo terminas. Y esa lección podría caerle como anillo al dedo a uno de los bateadores designados más grandes de Grandes Ligas mientras espera para ver si finalmente será elegido al Salón de la Fama.

    Martínez es uno de 33 jugadores en la boleta para la elección 2018 del Salón de la Fama que fue dada a conocer el lunes y en la cual votarán los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA). Los resultados serán dados a conocer el 24 de enero a las 6 p.m. ET.

    La situación del puertorriqueño será una de las que se seguirán con más detenimiento, pues ésta es su penúltima oportunidad en la papeleta.

    El ex jugador de 54 años viene de recibir un impulso importante en la elección del año pasado, cuando fue nombrado en el 58.6% de las boletas, bien por encima del 43.4% que consiguió en el 2016. Martínez necesita llegar al mínimo de 75% de los votos para ser exaltado en el 2018 o el 2019, y así poder alcanzar su sueño y unirse a Ken Griffey Jr. en Cooperstown mediante la elección de la BBWAA.

    "El salto es un motivo para ser optimista", dijo Martínez, quien viene de terminar su tercera temporada como coach de bateo de los Marineros. "Todavía me quedan dos años. Pienso que las cosas se están moviendo en la dirección correcta".

    Los jugadores necesitan ser nombrados por al menos el 5% de los votantes para permanecer en la boleta el año siguente, hasta que expire del tope de 10 años de elegibilidad.

    Martínez siempre ha estado bien por encima de esa cifra mínima en los ocho años en los que ha sido elegible, pero ha venido subiendo de forma importante en los últimos dos años, aumentando de un 27.5% en el 2015 al 43.4% en el 2016 y al 58.6% en el 2017.

    Entre las razones del ascenso de Martínez pareciese estar la disposición de los votantes a considerar a los bateadores designados, más conocimiento de algunos de sus números sabermétricos y una boleta un poco menos poblada gracias a que se han elegido a 12 jugadores en los últimos cuatro años. Además, cada vez más escritores están usando cada uno de los 10 votos disponibles.

    "Pienso que la gente se está sintiendo más cómoda con el argumento sobre el bateador designado", dijo Martínez. "Mi caso se ha hablado y casi se ha armado un debate al respecto. La gente está viendo al designado de otra manera y también están mirando más los números sabermétricos y tomándolos en consideración. Y eso parece estar ayudándome".

    Martínez no se convirtió en el tercera base regular de los Marineros hasta que tenía 27 años, pero con el tiempo se volvió uno de los mejores bateadores derechos de su época, bateando .312 con .418 de porcentaje de embasarse y .515 de slugging en 18 temporadas, todas en Seattle.

    El boricua es uno de sólo nueve jugadores en la historia de las Grandes Ligas en sumar al menos 300 jonrones, 500 dobles y 1,000 boletos negociados, dejando un promedio de bateo de .300 o mejor y un porcentaje de embasarse de .400 o mejor.

    Los otros en ese grupo son Lou Gehrig, Rogers Hornsby, Stan Musial, Babe Ruth, Ted Williams, Todd Helton, Chipper Jones y el dominicano Manny Ramírez. Gehrig, Hornsby, Musial, Ruth y Williams están en el Salón de la Fama, Ramírez se encuentra en su segundo año de elegibilidad, Jones está en la boleta por primera vez este año y Helton será elegible el año entrante.

    Martínez, además, tiene el 17mo mejor porcentaje de embasarse en la historia de las Mayores y el 33ro mejor OPS de todos los tiempos con .933.

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  • Vizquel y Johan debutan en la boleta del Salón; Vladimir aspira por 2da vez

    NUEVA YORK -- Chipper Jones, Jim Thome y Omar Vizquel son los nombres más sobresalientes que por primera vez aparecen en la papeleta de votación para el Salón de la Fama del béisbol.

    Jones y Thome podrían ser exaltados en su primera oportunidad. En cambio, Vizquel tendría que esperar, y es probable que el torpedero venezolano sea el foco de muchos debates.

    Cooperstown anunció el lunes la lista de 19 nuevos candidatos, en la que también figuran los venezolanos Johan Santana y Carlos Zambrano. Otros incluidos por vez primera son el cubano Liván Hernández, el panameño Carlos Lee, además de Hideki Matsui, Chris Carpenter, Jamie Moyer, Andruw Jones, Kevin Millwood y Johnny Damon.

    Trevor Hoffman, que se quedó a cinco votos de ser exaltado el año pasado, encabeza a los que repiten, incluidos el dominicano Vladimir Guerrero, Edgar Martínez, Roger Clemens, Barry Bonds, Mike Mussina y Curt Schilling.

    Roy Halladay no aparecerá en la papeleta por otro año. El exlanzador murió el 7 de noviembre a los 40 años cuando un avión que él mismo piloteaba se estrelló cerca de la costa de Florida. Un jugador que fallece menos de cinco años completos luego de su retiro es elegible en la próxima votación, seis meses después de su muerte o al final de la espera de un lustro posterior a su retiro, lo que suceda primero.

    Halladay aparecerá en la papeleta que se enviará a los votantes a finales de 2018.

    Cerca de 430 boletas serán enviadas a los votantes elegibles de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BBWAA). Un jugador debe recibir al menos 75% de los votos para ser exaltado.

    Las papeletas deben ser devueltas a más tardar el 31 de diciembre y los resultados serán anunciados el 24 de enero. La BBWAA aprobó en diciembre pasado que las papeletas individuales se dieran a conocer por primera vez, pero la propuesta fue rechazada por la junta de directores del Salón de la Fama.

    Los votantes, que deben ser miembros de la BBWAA por 10 años consecutivos, habían tenido la libertad en años recientes de revelar sus votos por cuenta propia, y cerca de la mitad elegía hacerlo.

    Jeff Bagwell, Tim Raines e Iván Rodríguez fueron exaltados el año pasado, cuando Hoffman recibió 74%. Guerrero tuvo 71,7%, seguido por Edgar Martínez (58,6), Roger Clemens (54,1), Barry Bonds (53,8), Mike Mussina (51,8) y Curt Schilling (45). Los jugadores permanecen en la papeleta hasta por 10 años, en caso de que reciban al menos 5% de los votos anualmente.

    Tres interrogantes clave en la próxima votación:

    •¿Quién podría entrar en su primer año?

    Pilar de la ofensiva de los equipos de los Bravos que se clasificaron a los playoffs sin falta de 1995 a 2005, Jones ganó el premio al Jugador Más Valioso en 1999 y un título de bateo en 2008, cuando tenía 36 años. Sin haber sido manchado por los escándalos de dopaje, todo indica que el bateador ambidiestro y tercera base emulará a Greg Maddux, Tom Glavine y John Smoltz, sus ex compañeros de Atlanta que fueron elegidos en su primer intento.

    Thome debe ser el otro. Uno de los toleteros más destacados de su generación, el primera base y bateador designado totalizó 612 jonrones en 22 campañas para ubicarse octavo en la lista de todos los tiempos. A diferencia de Bonds, Sosa y Alex Rodríguez, jugadores de la misma era que rebasaron las barrera de los 600 bambinazos, Thome nunca fue señalado por uso de sustancias dopantes.

    •¿Sumarán Guerrero y Hoffman los votos suficientes en una nueva oportunidad?

    El dominicano Guerrero, el más valioso de la Liga Americana en 2004, se quedó corto por 15 votos. Fue el margen más cerrado para un aspirante en su primer año desde que a Roberto Alomar le faltaron ocho votos en 2010.

    Hoffman, segundo en la lista histórica de salvamentos, estuvo más cerca de la exaltación. Le faltaron solo cinco votos en su segunda oportunidad.

    La última vez que se eligió a cuatro en un mismo año fue en 2015, con Pedro Martínez, Randy Johnson, Craig Biggio y Smoltz. Y el antecedente previo fue en 1955. Un total de 12 jugadores han sido elegidos en los últimos cuatro años, el grupo más nutrido desde el periodo entre 1936-39, en las primeras cuatro elecciones.

    •¿Qué pasará con Vizquel?

    Los 11 Guantes de Oro. El récord de juegos disputados en el campocorto (2.709). Una infinita colección de jugadas defensivas de lujo. Todos esos atributos avalan la candidatura de Vizquel, y sus simpatizantes no titubean al compararle con Ozzie Smith, referente en la posición.

    Pero las estadísticas más avanzadas reman en su contra, dejándole muy por detrás del nivel de Smith. Además está el detalle que solo una vez recibió votos para el más valioso al quedar 16to en 1999. La expectativa es que empiece rozando entre el 40 y 50 por ciento. Ya será verá si se estanca en ese margen o logra incrementar adhesiones paulatinamente.

    A continuación, la lista completa de jugadores retirados en la boleta del Salón de la Fama para el 2018:

    Barry Bonds
    Chris Carpenter
    Roger Clemens
    Johnny Damon
    Vladimir Guerrero
    Liván Hernández
    Trevor Hoffman
    Orlando Hudson
    Aubrey Huff
    Jason Isringhausen
    Andruw Jones
    Chipper Jones
    Jeff Kent
    Carlos Lee
    Brad Lidge
    Edgar Martínez
    Hideki Matsui
    Fred McGriff
    Kevin Millwood
    Jamie Moyer
    Mike Mussina
    Manny Ramírez
    Scott Rolen
    Johan Santana
    Curt Schilling
    Gary Sheffield
    Sammy Sosa
    Jim Thome
    Omar Vizquel
    Billy Wagner
    Larry Walker
    Kerry Wood
    Carlos Zambrano

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  • Puerto Rico volvió a decir presente con Iván Rodríguez en el Salón de la Fama

    COOPERSTOWN -- Las banderas de Puerto Rico se vieron en el Clark Sports Center seis horas antes de que Iván Rodríguez se subiera al escenario el domingo.

    Las banderas ondearon sin parar todo el día.

    Camisas de Rodríguez como miembro de los Rangers, Marlins, Tigres, Nacionales y Yankees se vieron por todas partes y todos las vestían con orgullo. De hecho, hombres, mujeres y niños con uniformes de la selección de Puerto Rico no podían contener su alegría.

    Video: Iván Rodríguez habla con los medios tras ser inmortalizado

    El domingo fue el momento de los miembros del Salón de la Fama, que oficialmente le dio la bienvenida a Rodríguez al club más exclusivo en el béisbol. Rodríguez como sus compatriotas en el Salón de la Fama antes que él, Roberto Clemente, Roberto Alomar y Orlando Cepeda, no entró solo. Una isla también tomó su lugar: su amada Isla del Encanto.

    El Día de Pudge en Coopertown también fue el Día de Puerto Rico en Cooperstown. El orgullo de Vega Baja nunca ha olvidado sus raíces. Le recordó a todos los que escuchaban su discurso que está consciente de donde viene y lo lejos que ha llegado.

    "En mi hogar en Puerto Rico, no había un mejor momento que el día en que podíamos ver béisbol por televisión", dijo Rodríguez. "Mi equipo favorito eran los Rojos de Cincinnati porque mi héroe jugaba con ellos. Mi héroe está aquí hoy, Johnny Bench".

    Pero Rodríguez habló sobre más que béisbol en su discurso. Dijo que sus padres son los verdaderos Salón de la Fama. Le dijo al mundo cómo lo guiaron y lo amaron para hacerlo la persona que es hoy. Le agradeció a su hermano Tito por ser su primer coach. Siempre ha hablado de su amor por Puerto Rico y compartió su pasión por la isla.

    "Noté todas las banderas puertorriqueñas y ayer también las vi en el desfile", manifestó el ex receptor. "Fue un gran momento, el poder ser el cuarto boricua en el Salón. Es una isla de tres millones de personas, eso demuestra lo bueno que somos y el respeto que le tienen a esta isla. Trabajamos fuerte en el béisbol. Si vas a Puerto Rico, en cada esquina puedes ver a los niños jugando pelota".

    El nuevo inmortal también habló sobre la primera vez que trabajó con otro Salón de la Fama.

    "La primera vez que fui el receptor de Nolan Ryan en 1991, me senté en la sala de los coaches", recordó Rodríguez. "Platicamos con el coach de pitcheo Tom House. Nos conocimos y yo no hablaba el idioma. Lo único que Nolan me dijo fue, 'No tienes que hacer mucho muchacho. Sólo muéstrame los dedos y yo te tiro la bola'".

    El discurso de Rodríguez tuvo varios momentos graciosos. Compartió la historia de cuando se colgaba de un árbol porque se sentía muy corto y pensaba que el ejercicio le ayudaría con su estatura. Se paró al lado del podio y dijo que medía "un 5-9 bastante alto".

    Todos comenzaron a reírse. Pero cuando habló de su isla, fueron palabras del corazón.

    "Veremos mucho más", declaró Rodríguez. "En estos momentos hay superestrellas boricuas en las Grandes Ligas. Pienso que Edgar Martínez se está acercando y estará aquí un día. Carlos Beltrán, cuando se retire, sería otro. Como puertorriqueño fue algo especial ver todo este apoyo. Cuando vuelvo a Puerto Rico y recibo todo ese apoyo, me motiva para hacer todo esto que hago por la isla. Siempre haré todo lo posible".

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