Una lucha continua para todo toletero

Una lucha continua para todo toletero

ANAHEIM - El 2010 ha sido el año para que todo el mundo aprenda el nombre de José Bautista, más allá de los fanáticos de los Azulejos de Toronto en Canadá y de los Tigres del Licey en la República Dominicana.

Los números hablan por sí mismos al llegar al Juego de Estrellas: Veinticuatro jonrones, líder de Grandes Ligas; 56 carreras impulsadas; y 54 bases por bolas recibidas, empatado por el liderato de la Liga Americana; entre otros.

Definitivamente, la vida le sonríe al toletero dominicano en esta temporada.

"Me ha ido bien", dijo Bautista durante el encuentro con los medios de los convocados al 81 Juego de Estrellas. "He podido contribuir al equipo. Espero seguir haciéndolo durante el resto del año."

Bautista, una especie de trotamundos en Grandes Ligas desde que subió en el 2004 con Tampa Bay, arrancó esta temporada a todo vapor, conectando 16 jonrones en los primeros dos meses (incluyendo un total de 12 en mayo). Atribuyó su éxito en el plato a un ajuste que hizo con la ayuda del coach de bateo de los Azulejos, Dwayne Murphy, quien le dijo al quisqueyano que se alistara un poco antes en la caja de bateo para poder alcanzar los pitcheos a tiempo.

Sin embargo, junio no fue tan exitoso para Bautista, quien bateó apenas .137 con cuatro cuadrangulares en dicho mes. En julio el dominicano ha tenido un repunte, con promedio de .297 y cuatro jonrones ya en solamente 37 turnos al bate.

"Todas las temporadas tienen sus altas y bajas", comentó al respecto el nativo de Santo Domingo. "La producción que tuve ese mes con 12 jonrones, ese mes y medio, es algo muy exigente para pedirme a mí mismo."

¿Y qué pasó en junio?

"Creo que tiene que ver con la forma en que me estaban lanzando,", explicó Bautista. "Me estaban tirando más pitcheos rompientes y pitcheos abajo en la zona."

En otras palabras, con un Bautista que sorprendió a todos con su poder al principio de la campaña, los pitchers contrarios empezaron a hacer los ajustes. Y ahí comenzó el carrusel de modificaciones entre lanzador y bateador, algo eterno en el béisbol.

"Es como un juego de ping pon, pero nada, eso es parte del juego", comentó el versátil pelotero. "Hay que seguir con la consistencia y poco a poco voy ajustándome.

"Simple y llanamente voy a continuar con mi approach (estrategia/mentalidad) y esperar que con la consistencia sigamos para adelante."