Tras acabar con dos "maldiciones", Theo Epstein es digno candidato al Salón

Tras acabar con dos

CLEVELAND -- ¿Qué edad debe tener un ejecutivo de Grandes Ligas para poder aspirar al Salón de la Fama? ¿42 años es muy joven?

Theo Epstein podría ya no ser visto como un niño prodigio, como lo fue cuando llevó a los Medias Rojas a ganar la Serie Mundial en 2004 tras haber sido firmado como gerente general, pero lo que logró en Chicago lleva a pensar que esto es exactamente lo que Tom Ricketts pensó que era cuando el propietario de los Patirrojos contrató a Epstein hace cinco años - un tipo fuera de serie capaz de hacer la diferencia.

Epstein hizo quizás el último mérito que le faltaba para poder aspirar a Cooperstown con la dramática victoria 8-7, en 10 entradas, en el Juego 7 de la Serie Mundial. El mismo hombre que se encargó de ponerle fin a una sequía de 86 años sin títulos de los Medias Rojas hizo lo mismo con otra aún más larga, la de 108 años de los Cachorros.

"Siempre ha tenido un plan en mente", dijo Ryan Dempster, el ex lanzador de los Cachorros quien ahora trabaja como asesor especial. "Todo lo armó para tener éxito y le funcionó. Es sorprendente. Va rumbo al Salón de la Fama. Puede hacer lo que él quiera. Lo que ha logrado en dos diferentes ciudades, acabó con dos maldiciones, es algo legendario".

Epstein fue traído a los Cachorros en parte por la oportunidad de recuperar la gloria en una franquicia que no había ganado la Serie Mundial desde 1908. Sus equipos ahora han ganado tres campeonatos, y Dempster está en lo correcto acerca de Cooperstown.

No hay duda de que Epstein tiene un lugar en la historia de Grandes Ligas. La única pregunta es cuánto tiempo tiene que pasar para que tenga su placa en el Templo de los Inmortales. Pero eso era lo último que Epstein tenía en mente la madrugada del jueves. El joven ejecutivo se paró sobre la loma del Progressive Field, acompañado de sus dos hombres de confianza, Jed Hoyer y Jason McLeod, y posó para las fotos mientras la lluvia caía.

A pesar de lo lejos que ha llegado, hay ocasiones en las que Epstein todavía que no puede creer cómo un muchacho quien luchó por obtener tiempo de juego en el primer equipo de béisbol de Brookline (Massachusetts) ya es parte de la historia de Grandes Ligas.

"Me siento realmente honrado de formar parte de Major League Baseball", confesó Epstein durante la celebración. "Crecí siendo un fanático, amando este deporte, sin ser lo suficientemente bueno como para jugarlo profesionalmente, y ahora ser parte de Major League Baseball es increíble. Tener el privilegio de trabajar para dos organizaciones como estas es algo con lo que nunca soñé, y haber ganado la Serie Mundial con ambas es algo que siempre valoraré y nunca daré por hecho. Esto es lo mejor que me ha pasado en mi carrera".

Las temporadas de béisbol pueden dar giros inesperados, algo que aprendió Epstein en su primer año como gerente general de los Medias Rojas. Boston dominaba a los Yankees, 5-2, en el octavo inning del Juego 7 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, pero terminaron perdiendo 6-5 con el jonrón de Aaron Boone en la 11ma entrada.

Epstein pudo haber lucido relajado cuando las cámaras de televisión lo mostraron durante el octavo inning la noche del miércoles con su hijo Jack abrazándolo. Pero por dentro estaba maldiciendo. Detestaba que algunos de sus amigos sintieran que los Cachorros tenían la Serie Mundial asegurada porque estaban arriba 6-3 y tenían a Aroldis Chapman en la lomita.

"La gente me estaba mandado mensajes de texto felicitándome", dijo Epstein. "Yo estaba como diciendo, 'No me (grosería), esto es béisbol, cualquier cosa puede pasar'".