El deseo de competir sigue motivando a Bruce Bochy

El deseo de competir sigue motivando a Bruce Bochy

Bruce Bochy, el manager de los Gigantes, tiene unos ojos que lo hacen ver siempre medio dormido y habla de manera pausada. Pero no se dejen engañar. Bochy es un guerrero del béisbol.

En la biografía de Bochy, se apunta que es uno de apenas ocho jugadores de Grandes Ligas que han nacido en Francia, el primer manager nacido en Europa en llevar a su equipo a la postemporada y el primer piloto llegado al mundo en territorio francés en ganar la Serie Mundial.

El resto de la historia es que Bochy nació en Francia porque su padre, el Sargento Mayor Gus Bochy, estaba haciendo servicio militar en dicho país en ese momento.

Durante su juventud, Bochy también vivió en la Zona del Canal de Panamá, Carolina del Sur, el norte de Virginia y en Melbourne, Florida, donde asistió a la preparatoria.

Dada su niñez, a nadie le debe de sorprender la pasión que siente Bochy por la competencia en el juego de pelota y su habilidad -a pesar de las apariencias- para planear estrategias, las que le han servido para ganar tres veces en esta década la Serie Mundial con unos Gigantes que nunca eran considerados favoritos.

Entonces, no duden de Bochy cuando dice de manera tajante que no tiene planes de retirarse, aun si tuvo que perderse la serie de los Gigantes en Kansas City--el equipo al que vencieron en la Serie Mundial del 2014--debido a un procedimiento para reparar una arritmia cardíaca al que se sometió el lunes en San Diego.

Ya Bochy se había perdido una porción de los entrenamientos primaverales del 2015 debido a otro problema cardíaco. Y en agosto pasado, tuvo que ser internado y ausentarse de un juego de los Gigantes en Miami debido a una arritmia.

Bochy, quien cumplió 62 años el domingo, no pareció perder el paso con esta última operación. Le comunicó en un mensaje de texto a Andrew Baggarly, un reportero que cubre a los Gigantes para el San José Mercury News, que todo estaba bien, todo salvo tener que escuchar el debut como comentarista del ex relevista de los Gigantes, Jeremy Affeldt.

"Hablando de tortura…", escribió Bochy.

Pero tampoco se equivoquen. Bochy no se toma a la ligera los problemas del corazón. Su padre tenía 65 años, tres años más de los que él tiene ahora, cuando murió de un paro cardíaco en 1990.

A Bochy, sin embargo, le motiva la competencia. Cuando le preguntaron durante los últimos entrenamientos si le preocupaba que su salud pudiese obligarlo a retirarse, Bochy movió su cabeza diciendo que no.

"Esto es lo que me encanta hacer", dijo Bochy. "Yo respeto lo que hizo (el ex coach de tercera Tim Flannery), pero yo sigo teniendo ganas. Quiero volver a ganar".

En su 23ra temporada como manager de Grandes Ligas, a pesar de haber llevado cuatro veces tanto a los Padres como a los Gigantes a la postemporada y de haber ganado la Serie Mundial con San Francisco en 2010, 2012 y 2014, Bochy todavía tiene hambre de victorias.

Este último desvío al hospital no le ha quitado a Bochy el enfoque de los destinos que quiere alcanzar. Nunca ha sido alguien que se rinda.

Este es un hombre que pasó nueve años en las Mayores como segundo receptor, que nunca jugó más 100 juegos en una misma campaña. Un año después de retirarse en 1987, Bochy ya estaba dirigiendo con los Padres en ligas menores.

Los equipos de Bochy ganaron tres títulos en cuatro años en las fincas, lo que lo llevó a ser designado coach de tercera de los Padres en 1993, antes de tomar las riendas como manager en 1995. Después de ganar la División Oeste de la Liga Nacional en el 2005 y el 2006, dejó a los Padres cuando sintió que sus nuevos jefes iban a querer a alguien de su confianza en el dugout.

Pero Bochy no estuvo mucho tiempo sin trabajo. Rápidamente firmó un contrato multianual con los Gigantes. Y allí ha estado desde entonces, con el espíritu competitivo intacto.

Piénsenlo bien. Apenas el lunes se sometió a un procedimiento en el corazón. Y aun así, tiene toda la intención de estar sentado en el dugout el viernes por la noche.