Carta de triunfo en los playoffs

Schilling, un caballo de postemporada

ANAHEIM - El día antes de su décima sexta salida en la postemporada de su carrera, el abridor de 40 años, Curt Schilling le comentó a los periodistas que debido a su avanzada edad su estilo de pitcheo había cambiado de una metralleta a un francotirador.

El día después de la salida la comparación era justa. Con la precisión de un francotirador, Schilling añadió otro capítulo a su currículum de octubre.

"No quieres siempre esperar estas actuaciones de un jugador, pero con Schill lo puedes hacer," comentó Jason Varitek, receptor de los Medias Rojas.

Ante unos 45,262 aficionados reunidos en el Angel Stadium el domingo, Schilling volvió a demostrar porque es uno de los mejores lanzadores en la historia de la postemporada. Al limitar a los Angels a sólo seis hits y una base por bolas en siete entradas en blanco, Schilling se convirtió en la estrella del triunfo por 9-1 que eliminó a Los Angeles. Schilling mejoró su récord a 9-2 con efectividad de 1.93 en la postemporada.

"El hombre es increíble," dijo Beckett. "Simplemente increíble."

De los primeros 25 lanzamientos que tiró, 20 de ellos fueron strikes. De los primeros 40, 30 fueron strikes. Y de sus 100 lanzamientos, 76 fueron strikes - el último lo rescató de una de las únicas amenazas que enfrentó durante su salida.

Con las bases llenas y dos outs en la segunda entrada, Schilling retiró a Reggie Willits en un elevado a Varitek para dejar a los Angels sin concretar una carrera.

"Schilling ejecutó un lanzamiento perfecto para salirse de la amenaza," comentó el entrenador de los Medias Rojas, Terry Francona.

"Ese lanzamiento fue muy importante," afirmó Varitek.

Sin embargo, los lanzamientos que realizó en la séptima entrada también fueron decisivos. Con un corredor en la tercera entrada y un out y el marcador 2-0, el derecho retiró a Juan Rivera en un elevado al primera base Kevin Youkilis antes de ponchar a Mike Napoli para apagar el fuego.

"Creo que mi reacción a ese lanzamiento demostró su importancia," explicó Schilling. "Habían varios puntos en que el juego estaba en el balance y ese era uno de esos momentos."

Mientras que otros estaban alabando a Schilling, el veterano jugó el papel de contribuyente humilde, particularmente cuando se le preguntó si esta actuación era más especial porque él ya no cuenta con un cohete en su brazo al estilo de Josh Beckett.

"No sé quizás sí," dijo el lanzador. "Estamos tratando de ganar partidos. Hago lo que puedo hacer para ayudar al equipo y contribuir. Como se llega a esa meta no es importante, lo más importante es llegar."

Schilling, quien batalló con problemas en su hombro toda la temporada, también le dio crédito a Varitek y el entrenador de pitcheo John Farrell.

"Esa actuación tenía tanto que ver con Farrell y Varitek que conmigo," insistió Schilling. "Ha sido un camino muy largo con muchas altas y bajas, pero John siempre me apoyó y trabajó más duro que cualquier otro entrenador de pitcheo para ayudarme a llegar a este punto."

"Y Jason estuvo perfecto hoy. Las decisiones de Varitek fueron acertadas. Al comenzar el partido estaba cometiendo errores con mi control y creo que mejoré a lo largo del partido y Jason nunca perdió confianza en esos lanzamientos."

No obstante, el que ejecutó los lanzamientos fue Schilling, quien sigue tirando joya tras joya en la postemporada.

"El es como una máquina", dijo Beckett.

Pero no una metralleta.

"Como un lanzador joven tenía como siete u ocho millas por horas más en mi recta, entonces era un proceso diferente al que vieron hoy," comentó Schilling. "Pero parte de lo que estoy haciendo ahora es dándome cuenta de lo que tengo."