Todos pusieron de su parte

Sobraron los héroes

DENVER -- Pasaron 86 años para que los Medias Rojas acabaran con todos los maleficios que supuestamente existían y que para sus detractores solamente servían de justificación para sus fracasos.

Cuando Pedro Martínez, Manny Ramírez y David Ortiz lideraron el triunfo en el 2004 terminaron con esas maldiciones, y poca gente pensaba que dicho triunfo podría repetirse y menos aún con la partida de Martínez, Orlando Cabrera y Johnny Damon, entre otros.

"Nunca pensé que repetiríamos tan rápido, pero la directiva hizo un excelente trabajo trayendo las piezas que justamente necesitábamos", dijo Ortiz mientras era bañado con champagne por sus compañeros que celebraban la victoria en el clubhouse.

Desde que comenzó la temporada regular, e inclusive en los entrenamientos, se respiraba un aire ganador alrededor de los muchachos dirigidos por Terry Francona, y cuando tomaron el liderato de la división nunca se lo dejaron quitar.

"Todo el año hicimos un gran trabajo en el pitcheo. Los abridores y los relevistas pusieron su granito de arena para llegar hasta aquí", dijo el abridor del Juego 4, Jon Lester. "Ahora en la Serie fueron (Josh) Beckett, (Curt) Schilling, Dice K y yo hoy que contribuimos, pero hay que darle mucho crédito a Tek (el receptor Jason Varitek) que manejó de manera excelente nuestros repertorios. Por otro lado, la ofensiva de Manny (Ramírez), Papi (Ortiz), (Mike) Lowell, Youk (Kevin Youkilis), Dustin (Pedroia) y (Jacoby) Ellsbury. Todos juntos logramos este triunfo", dijo muy emocionado uno de los héroes del partido decisivo, Lester, en la celebración del triunfo en el terreno.

Otro de los héroes de la serie y la postemporada sin lugar a dudas fue Josh Beckett, ganador del primer juego y Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato, y entre chorros de champagne nos dijo que "ganar una Serie Mundial es la meta de todos los peloteros y he tenido la suerte de haberlo hecho primero con los Marlins y ahora con los Medias Rojas. En el 2003 era mucho más joven y teníamos un equipo en el que nadie creía. Ahora he madurado como lanzador y todos nos dieron como favoritos para ganar".

Mike Lowell no podía ocultar una enorme sonrisa mientras se paseaba por el clubhouse con su trofeo como el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial del 2007. "No tengo palabras. Todavía no he pensado exactamente lo que significa esto para mí, para mi familia y para el equipo. Estoy muy contento de haber sido parte de este increíble equipo y de haber contribuido a ganar la Serie Mundial", nos comentó el boricua mientras era acosado, bajo chorros de champagne que caían por todos lados, por el resto de los periodistas que llenaron el clubhouse visitante del Coors Field.

Theo Epstein, el que ha construido esta orquesta que toca la música del béisbol en el Fenway Park, era rodeado de periodistas y dijo, mientras era bañado por sus peloteros, que "esto es un trabajo de toda la directiva y de nuestra organización. Nos hemos enfocado en la firma de buenos peloteros y de contratar exactamente lo que necesitemos en cada caso. Tanto nuestros veteranos como los novatos hicieron su trabajo y sólo espero poder seguir haciendo esto el año que viene".

El dominicano Ortiz no pudo ocultar su felicidad. "Esto es un triunfo de todos nosotros y queremos agradecer a nuestros fanáticos en Boston y el resto del mundo por su apoyo", expresó Big Papi. "Solamente lamento que no esté aquí mi compadre Pedro (Martínez). En el 2004 nadie creía en nosotros pero este año todo el mundo esperaba que lo hiciéramos. Fue una gran victoria en la cual nos involucramos los veteranos con los novatos. (Dustin) Pedroia y (Jacoby) Ellsbury todavía no saben lo que es ganar en Boston y tampoco lo que les espera de ahora en adelante. Son dos grandes peloteros y fueron clave de nuestra victoria", dijo Ortiz en el clubhouse mientras era entrevistado por un sin número de periodistas.

Era una gran fiesta en el clubhouse y todos salieron al terreno para agradecer a sus seguidores que viajaron desde diferentes rincones, para que la Nación de los Medias Rojas estuviera presente en Denver en el segundo título en cuatro años que logra la franquicia.