Se afianzaron como ganadores

¿Ya es una costumbre?

DENVER - Ya es hisoria el legado de las derrotas. La Maldición del Bambino jamás se mencionará en Boston ya.

Los Medias Rojas son campeones de la Serie Mundial por segunda vez en los útlmos cuatro años, y la organización parece estar rumbo a una calificación nueva: ¿Dinastía?

Puede ser.

"Empezamos por construir una gran organización", dijo el gerente general de los Medias Rojas, Theo Epstein. "Todo el mundo involucrado, desde los escuchas, los de desarrollo de jugadores, los mismos jugadores, el manager y los coaches se ganaron esta victoria. Ahora tenemos dos, y no se puede decir que haya sido 'un accidente'".

Las barridas nunca vienen de la nada, y eso es exactamente lo que hicieron estos Medias Rojas ante los Rockies de Colorado en cuatro partidos. Boston también barrió a los Cardenales de San Luis en la Serie Mundial en el 2004...en conjunto, son a lo mejor los mejores ocho juegos en la historia de la franquicia de los Medias Rojas.

"La primera corona nos permitió seguir adelante como organización, en vez de tener todo el peso de las expectativas de la Nación de los Medias Rojas (la base de fanáticos en la región de Nueva Inglaterra)", dijo el receptor Jason Varitek. "Una vez logrado eso, teníamos cierta confianza, y sin esa confianza no se gana."

Pero fueron bien distintos los campeonatos del 2004 y del 2007.

"Este fue algo aparte", dijo Varitek. "Teníamos que comunicarnos y hacer los ajustes para que todo el mundo estuviera acoplado. Perdimos a algunos jugadores y teníamos nuevos compañeros, además de los veteranos. Fue mucho trabajo."

"Lo que ocurrió en el 2004, eso nunca se olvida", dijo el manager Terry Francona. "Son tantos los responsables del éxito, tantos buenos jugadores. Pero ahora estamos en el 2007, y dijimos eso desde el primer día. Logramos la meta, y eso nunca es fácil."

Los Medias Rojas lo lograron en el 2007 con un buen pitcheo. Desde el abridor Josh Beckett hasta el cerrador Jonathan Papelbon, Boston fue todo un trabuco. Los Medias Rojas no serían campeones sin los dominicanos Manny Ramírez y David Ortiz, más Varitek. Pero tampoco hubieran ganado sin los aportes de los jóvenes Jacoby Ellsbury y Dustin Pedroia, más el boricua Mike Lowell, Kevin Youkilis y J.D. Drew.

"Creo que Theo sabe lo que quiere siempre, sobre todo desde el éxito del 2004, y creía en su estrategia", dijo el JMV de la serie, Lowell. "Pero creo que todo empieza desde lo más alto. Empieza con el dueño Tom Henry que hace lo necesario para que lleguen los jugadores para construir un buen equipo de calibre de playoff, y todo el mundo sigue eso, desde la gerencia y los jugadores."

Curt Schilling también puso de su part-otra vez. El veterano tiene ahora tres anillos de campeón en su currículum. Es agente libre y puede que no vuelva a lanzar más con los Medias Rojas.

"Soy un privilegiado y es un honor el poder ver esto", dijo Schilling. "Esta es una organización que se ha redefinido y con una base de fanáticos que también puede redefinirse. Somos una familia de 16 millones y salimos al terreno todos los días con la mayor base de fanáticos en el mundo beisbolístico. Tenemos un compromiso con esos fanáticos y con la organización. Estamos obligados a darlo todo, y un poquito más."

"Cometimos algunos errores en el camino, pero siempre creíamos en el proceso", dijo Epstein. "Todo se reduce a los buenos jugadores y los nuestros jugaron un gran béisbol en el momento más importante, y por eso somos campeones."

"Se escucharon en el Coors Field de Denver cantos de "firmen a Lowell" de parte de los tantos fanáticos de los Medias Rojas presentes. En el clubhouse, un Lowell bañado en champaña reflexionó sobre su segundo campeonato obtenido en los últimos cinco años. Fue el tercera base de los Marlins que ganaron la Serie Mundial del 2003.

"Creo que en el 2003 nadie esperaba que hiciéramos mucho, entonces ganábamos contra los pronósticos", dijo el boricua. "Pero creo que es un poco distinto cuando todo el mundo espera que ganes el campeonato, y si no lo haces, es una temporada decepcionante. Es increíble para nosotros lograr lo que sabíamos que podíamos. Son muchos que merecen mucho del crédito."

No esperen más menciones del Bambino. Estos Medias Rojas no se sienten maldecidos, sino bendecidos.

"No sé si eso era para nosotros algo importante, quizás hace mucho tiempo", dijo Francona. "Pero cuando la organización empezó a agregar el pitcheo, desapareció la maldición. Ahora mismo es difícil encontrar las palabras apropiadas para este momento."

"La palabra 'dinastía' puede ser un buen comienzo."