Aferrados a ganar

Aferrados a ganar

Aferrados a ganar
TAMPA, Florida -- Las cosas no están supuestas a ser de este modo.

Con su humilde nómina, los Rays de Tampa Bay no deberían estar a la par de los Yankees y los Medias Rojas como posibles favoritos en el Este de la Liga Americana. Y definitivamente no están supuestos a hablar de la Serie Mundial antes que se haya hecho el primer lanzamiento de la temporada regular.

Pero los Rays, como ya sabemos, no son convencionales. Aunque su éxito en los últimos cuatro años (tres pases a la postemporada, dos títulos divisionales y una Serie Mundial, en el 2008) se asemeja a un cuento de hadas, internamente se han acostumbrado a ese éxito.

Y, en el 2012, pretenden llegar hasta el final.

"Me imagino que en todos los clubes se habla de (ganar la Serie Mundial) pero con menor o mayor credibilidad", dijo el manager Joe Maddon. "En nuestro caso, creemos que es una verdadera posibilidad. En el 2008, hablé de disputar el último juego del año. Lo hicimos, pero no ganamos. Por lo tanto, ahora tenemos que jugar en el último partido del año y ganar. Esa es nuestra meta".

Los Rays son la excepción a la realidad económica. Son el modelo a seguir para todos los equipos de pequeños mercados, ya que se trata de un club construido a base de pitcheo y que tiene una combinación de manejo y directiva astuta, sofisticado, pera, por encima de todo, creativa.

Es, en pocas palabras, un grupo especial - uno que no le huye a las proclamaciones, internas o externas, acerca de su potencial.

"En todos los equipos de los que he sido parte aquí, hemos tenido expectativas altas", dijo el zurdo David Price. "Pero este año, el que otros tengan esas expectativas altas para nosotros, es diferente. La gente está comenzando a reconocer lo que hemos hecho en los últimos dos años y nos están escogiendo para hacer grandes cosas. Es un cambio".

Es bien merecido, ya que en Price, James Shields, Jeremy Hellickson, Matt Moore, Wade Davis y Jeff Niemann, Tampa Bay tiene uno de los pitcheos abridores más profundos en Grandes Ligas (el año pasado, los abridores de los Rays lanzaron el mayor número de entradas y tuvieron la mejor efectividad de cualquier club en la Liga Americana) y cada uno de esos brazos fue desarrollado dentro de la organización.

Shields es el único que ha alcanzado la avanzada edad de 30 años. De hecho, cuando haga el primer lanzamiento en el Día Inaugural contra los Yankees, será la primera vez en 764 partidos que Tampa Bay usa a un abridor mayor de 29 años.

"Esos muchachos son muy jóvenes y casi todos están pulidos", dijo el as de los Yankees, CC Sabathia. "Eso no se ve muy a menudo".

Si le preguntas a los Rays, te dirán que su "brillo" es el resultado de ser desarrollados como se debe.

"Creo que esta organización hace un buen trabajo de retener a los muchachos en ligas menores y no apresurarse en convocarlos a Grandes Ligas", dijo Shields. "Nuestro departamento de escuchas ha sido fenomenal. Hay que rendirles tributo. Muchos de nuestros muchachos fueron desarrollados dentro de la organización y eso atestigua su trabajo".

En algún momento, brazos como el de Shields se vuelven demasiado caros para la nómina de Tampa Bay, motivo por el cual es crucial que el lado de escuchas y desarrollo sigan produciendo jugadores. Y cuando un equipo puede amarrar a dichos jugadores temprano en sus carreras para controlar su valor a largo plazo, aun mejor.

Este fue el caso de Moore durante la temporada baja. Los Rays lo firmaron a una extensión de cinco años y US$14 millones después de haber hecho apenas cinco aperturas en Grandes Ligas. Moore es un factor importante por el cual tantas personas están hablando bien de Tampa Bay en estos entrenamientos. Su increíble apertura contra Texas en la Serie Divisional (siete entradas en blanco) presagió cosas más grandes.

Para un equipo con un presupuesto limitado, la inyección de un talento joven como Moore supera por mucho el impacto de cualquier agente libre. Y por eso, el profundo cuerpo monticular de los Rays luce aun más profundo en el papel.

"Lo que Matt Moore hizo en los playoffs el año pasado fue bastante increíble, muy especial", dijo el utility Ben Zobrist. "Mantuvo su compostura en ese ambiente, lo cual dice mucho de su carácter. Confiamos plenamente en todos esos muchachos que van a subir a esa lomita".

Los Rays también confían en que su bullpen, el cual fue devastado por la agencia libre después del 2010 y reconstruido en los entrenamientos del 2011, una vez más será de fiar.

"El año pasado, nos costó encontrar seis o siete buenos nombres para nuestro bullpen", dijo Maddon. "Pero a principios de la temporada, Kyle Farnsworth y el dominicano Joel Peralta dieron la cara y nuestros abridores lanzaron profundo en los juegos. Este año, nuestro bullpen es mucho más profundo desde el principio, con la llegada de (el también dominicano) Fernando Rodney, Burke Badenhop y Josh Lueke. Nos encanta nuestro pitcheo".

¿Es la ofensiva igual de encantadora?

Eso dependerá en gran parte en la salud de Evan Longoria. En el 2011, Longoria se perdió casi todo el mes de abril con una lesión en el costado y jugó el resto de la temporada con un problema en los nervios del pie izquierdo por el cual fue operado durante la temporada baja. A consecuencia, Longoria no lució como el mismo jugador de siempre. Bateó apenas para .244, aunque conectó 31 jonrones, incluyendo un bambinazo en el último juego de la temporada regular que de inmediato se convirtió en uno de los más famosos en la historia del béisbol.

Es poco probable que los Rays pudieran aspirar a la Serie Mundial si Longoria padeciera una lesión seria. Por lo tanto, el hecho de que ya no tiene dolores en el pie es muy buena noticia.

"Creo que todo el mundo sabe que está en posición de tener una gran temporada", dijo Zobrist.

Zobrist, quien ha tenido OPS (promedio de embasarse más slugging) de .823 en las últimas cuatro temporadas en las cuales ha jugado en diferentes posiciones, es uno de los lujos más valioso en el béisbol. Y Tampa Bay también contará con Desmond Jennings - cuyo impacto fue inmediato el verano pasado - por una temporada completa.

Los Rays recurrieron al mercado para obtener más ayuda. Trajeron de regreso al dominicano Carlos Peña y agregaron el poder de Luke Scott. Tampa Bay fue un equipo medio con respecto a la producción ofensiva. Los bateadores de los Rays se poncharon demasiado (1,193 veces, tercer total más alto en la liga) y fueron mucho más productivos en la ruta (397 carreras) que en casa (310).

Tras ser operado el verano pasado para reparar un desgarre en el hombro, Scott estará limitado al rol de bateador designado al principio. Pero un Scott en salud promedió 25 jonrones en cada temporada del 2008 al 2010. Por lo tanto, debe ser una ayuda. El regreso de Peña también podría ser un estímulo, pero quizás sea una preocupación que su traslado al Wrigley Field la temporada pasada no resultó en una mejoría dramática en su poder, y también ha tenido dificultades contra lanzadores zurdos.

Pero los Rays siempre lucen ser mejores que la suma de sus partes. Es esa cohesión colectiva lo que los hace tan peligrosos y, por cursi que suene, todo empieza con la forma singular en que Maddon lidera el equipo - los viajes temáticos, la consistencia de la comunicación, la creatividad dentro y fuera del terreno.

"Es estrafalario y diferente y piensa con originalidad", dijo Zobrist. "Eso sería fastidioso si fuera inconsistente y emocionalmente inestable. Pero es muy consistente, un manager férreo. Es un tipo que sabes que va a tener una actitud positiva sin importar las posiciones o cómo hayamos jugado recientemente".

En julio del año pasado, muchos los daban por muertos, pero tuvieron marca de 35-20 en la recta final para llevarse el Comodín de la Liga Americana.

Ahora, con dos equipos de Comodín en cada liga y una rotación intacta, los Rays están en posición de volver a avanzar. Pero su meta no es simplemente llegar la postemporada.

Van por todo.

"Prefiero comenzar una temporada con una actitud como ésta", dijo Maddon. "Creo que es parte de madurar. Creo que si le huyes a las expectativas, te pones en posición de fracasar...Nuestros jugadores lo acogen. Nuestros muchachos no se dejan intimidar por el momento o la situación. Queremos tener esas expectativas en el clubhouse".